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lunes, 25 de abril de 2016

Bruno Mars / Doo-Wops & Hooligans

(2011, Atlantic/Elektra)
(gen: rock/r&b)

7.6

Mi generación tiene muy pocas certezas por culpa de la era en que le ha tocado vivir. Que Just The Way You Are es la mejor balada de su tiempo es una ellas. El primero de Bruno Mars es el book perfecto para un debutante, es la prueba de talento necesaria y más que suficiente para acreditarse el acceso a la cima del éxito del rock (nada fácil en estos años de sobreoferta y calidad casi siempre ausente). Doo-Wops & Hooligans cuenta, además del corte con el que introducía estas líneas, con temas tan variados que van desde la sensual Our First Time hasta la amistosa y alegre Count On Me. ¿Quién no ha tenido un (y más de un) día como el de The Lazy Song? Evidentemente hay una lectura más elevada que la de una jornada desperdiciada en el sofá delante de la tele: la fe en uno mismo que nunca ha de perderse por mucho que fracasemos. 
En general hablaríamos de un disco juvenil y potente, pero como muchos otros. Lo que aporta a este LP el tono superlativo, su particular broche de distinción, se encuentra a medio camino del tracklist. Talking To The Moon está por méritos propios en el Top 10 del Pop de la última década si tenemos en cuenta la importancia de su mensaje. A simple vista se trata de un lamento romántico sobre la distancia y la soledad, si bien Mars hace referencia aquí a los que ya no están, y no con ello se limita a las personas, sino a las oportunidades perdidas o, por supuesto, a todos aquellos amores que nunca lo fueron. Mirad al cielo en la noche, camaradas.


Just The Way You Are https://youtu.be/LjhCEhWiKXk
Talking To The Moon https://youtu.be/x94m407UJSI

viernes, 2 de octubre de 2015

Bruno Mars / Unorthodox Jukebox

2012, Atlantic

8.1


La carrera de Bruno Mars es el ejemplo perfecto del sueño americano. El país de las barras y estrellas siempre ha hecho gala de su tradición de ambición donde, empezando desde lo más bajo y a base de trabajo duro, se puede y de hecho se llega a la cumbre del éxito. Añadiéndole a su total entrega a la profesión musical el inestimable talento con el que cuenta, el cantante hawaiano tenía su destino escrito.
Mars es, además, lo contrario a esas estrellas que surgen de la nada de la noche a la mañana. Progresivamente ha ido añadiendo fama a su trayectoria trabajo tras trabajo, primero como productor y finalmente como cantante. Seguramente por eso su legado perdurará en la memoria de la cultura popular, al contrario que el de los famosillos repentinos que, más que soles, acaban sin excepción resultando estrellas fugaces.

Continuando, como no podía ser de otra forma, con su tendencia ascendente, el artista editó a finales de 2012 su segundo álbum de estudio, Unorthodox Jukebox. Si su primer LP, Doo-Wops and Holligans, ya hacía presagiar que sus siguientes producciones serían más relevantes una tras otra, no podía imaginarme que el salto fuese tan radicalmente exponencial.
Unorthodox Jukebox es una confesión personal sobre lo vomitivo de la fama, una fusión de estilos musicales y una guía de elegancia a partes iguales.
Enfrentándose a la cara menos amable del estrellato, Bruno Mars abre el CD con una melancólica Young Girls donde rememora su vida pre-fama y la contrapone con el tren de excesos, caprichos y superficialidades de su nuevo status de estrella del pop. El cantante llora en silencio por el amor que, como a todos los que comparten su nivel de popularidad, es casi imposible encontrar en igual grado de autenticidad al que cualquier persona normal podría aspirar. He aquí el mayor estigma, con diferencia, del triunfo, pues quien se acerca a ti normalmente lo hace por cualquier cosa menos por romance.
Referencias autobiográficas sobre ésto mismo, la mala fe de las personas, quedan patentes también en Natalie o Money Make Her Smile, ambos con el catalizador común de la mujer cazafortunas que atrapa, falsamente enamorada, a nuestro cantante. Mucho ojo con quien se te acerca, Bruno: no por buscar el amor y no encontrarlo debes engañarte a ti mismo y por consiguiente dejarte engañar.
Los oscuros hábitos de rockero quedan recogidos en la instintiva Gorilla, con referencias al uso de drogas y el sexo salvaje que, como todo lo bueno, en exceso, cansa. La predisposición a sentirse solo en este tipo de personas lleva a dependencias como la de Locked Out Of Heaven, donde el afecto de, pongamos, las fans, conduce a confundir sexo por admiración con amor. Doloroso para quien lo ve y entiende desde fuera si se pone en la piel de Mars... o de cualquier otro artista en su posición.
Del lado del marketing se encuentra el single Treasure, más que quemado por la televisión y la radio. Bonitas y caballerosas palabras para las damas tristes que no por su publicidad deja de convertirse en un buen tema. De hecho, si una de las mayores influencias de Bruno Mars,Michael Jackson , siguiese vivo y a día de hoy quisiera crear una canción bajo los patrones conceptuales de Treasure, la melodía seguramente sería idéntica.

Como en toda buena obra siempre hay una oveja negra, ahí está Show Me, el corte más reggae que no por su forma sino por su contenido actúa como lo que es, 3 minutos 28 de relleno. Sin embargo, el leve enfado crítico pasa gracias a la delicadamente tierna historia de pasión juvenil de Moonshine o a la elegantemente triste carta de arrepentimiento de When I Was Your Man, surgida de la pluma de un Bruno Mars en la cumbre de la madurez personal del disco. ¿Melosa? Quizás, pero me inclino más por el término "sincera".
Unorthodox Jukebox cierra con If I Knew, un encantador blues sobre el perdón en las parejas de la boca de un cantante avergonzado por su pícaro e infantil pasado amoroso que ahora solo tiene ojos para el futuro junto a una sola persona.

Un disco realmente devastador si lo interpretamos como análisis de en qué se ha convertido la vida personal de Bruno Mars en los últimos cinco años. Elegante, sin abandonar del todo su debilidad por el sonido reggae y ahondando más en el R&B sin olvidar el propósito comercial gracias a los pildorazos pop, los 35 minutos de Unorthodox Jukebox son sexo, drogas, dinero y, sobretodo, soledad.