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martes, 31 de mayo de 2016

Justin Timberlake / Justified

(2002, Jive Records)
(gen: r&b)

7.5

El primer álbum de Justin Timberlake en solitario es la clara frontera entre los dos estilos que han marcado su carrera de cantante: la faceta joven y rebelde del Justin de 'NSYNC y una nueva cara más madura, sobre la que trabajaría con destreza en sus posteriores trabajos. Con más de lo primero que de lo segundo, Justified sin embargo es un paso coherente para Timberlake como artista, y si no resulta en un álbum excelente si que resulta excelente como paso personal de crecimiento para el cantante norteamericano. El disco abre con "Señorita", un sensual juego de acercamiento cargado de toques latinos (primer síntoma de madurez estilística del nuevo Justin) y la estructura tan característica del neo-soul que empezó su desembarco a principios del milenio y continua hoy día brillando como uno de los géneros más influyentes y explotados. La incursión en nuevos senderos por parte de Timberlake a lo largo de Justified, este trabajo que sirve al por aquel entonces veinteañero para encontrarse a sí mismo como (excelente) músico, culmina en "Cry Me A River", una balada melancólica y duramente crítica a partes iguales que va desde lo electrónico a lo soul. Como contraposición absoluta aparece "Rock Your Body", uno de los dances más enigmáticos jamás creados y un buque de fluidez vocal que Justin no superaría hasta "SexyBack". Durante el resto del tracklist Timberlake sigue adelante con su metafase de autodescubrimiento a través de otras aproximaciones al soul en "Nothin' Else" o "Still On My Brain" antes de coquetear con ritmos más tensos en "Let's Take A Ride" y con la intimidad del piano dominante en "Never Again", que cierra el álbum.
El comienzo lógico de una discografía en solitario que sirve para marcar, como un subrayador amarillo, los renglones más importantes a la hora de describir el posterior "carácter Timberlake".

jueves, 21 de abril de 2016

Justin Timberlake / FutureSex LoveSounds

(2006, Jive Records)
(gen: dance/r&b)

9.1

Como buen americano, Justin Timberlake tiene a la ambición por bandera. A polifacético no le gana nadie: actor, empresario, músico e incluso deportista en sus ratos libres. Como solista se arrancó con un juvenil Justified, mítico para aquellos comienzos de los 2000 en los que era aún un imberbe salido de NSYNC (aquel pelito rizado rubio oro, era genial (ERA)). Su segundo álbum de estudio en solitario, FutureSex/LoveSounds es la madurez, el contraste pleno con su predecesor. El mejor simil para comparar este disco con un semejante del mundo de la cultura es la película Hitch (Will Smith, 2005), porque resulta que FutureSex/LoveSounds es eso mismo, sensualidad pura, flirteo y elegancia. Mucho de eso ha mantenido Timberlake hasta la actualidad, en la que mantiene esa imagen de gentleman de la era digital. El músico juega con maestría con la balanza entre la picardía y la sinceridad, y como muestra de ello el binomio SexyBack-My Love: la primera derrocha ego y sexualidad mientras que la segunda acerca la boca al oído de la chica para susurrar la frase definitiva que la encandila (la introducción a My Love, que de hecho cuenta con su título propio "Let Me Talk To You" es, sencillamente, GENIAL). What Goes Around Comes Back Around sirve como templanza entre tanta subida de temperatura ("calma chico, que tenemos toda la noche") hasta que una contemplativa Summer Love asesta la estocada de profundidad y personalidad que completa la imagen del perfecto amante.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Justin Timberlake / The 20/20 Experience Volume 1

2013, RCA

8.5


A cuantísimos artistas hemos visto madurar a lo largo de sus trayectorias. Comenzando con obras ligeras y relajadas tanto en forma como contenido, y ganando en complejidad e inquietudes al paso de la madurez. Justin Timberlake es un claro ejemplo. De los acordes imborrables pero aún pueriles de Justified a la picaresca de FutureSex/LoveSounds.
En este primer volumen de The 20/20 Experience el cantante norteamericano consolida su estilo de cara a la estabilidad personal y artística.
Y es que aunque aún hablemos de una estrella de tan solo 34 años, es más que evidente el creciente esfuerzo de Timberlake por sentar la cabeza. Encontramos más formalidad tanto en su imagen como en sus melodías y letras.
Sin abandonar su seña de identidad, este LP vuelve a traer largos tracks en el rango de los 8 minutos de duración (Pusher Love Girl, Mirrors, Strawberry Bubblegum), y si bien a primera vista podríamos caer en la tentación de catalogar a las canciones de este disco en la misma etiqueta de palabras susurradas al oído del ligue de una noche, son las estructuras relajadas y de menor densidad instrumental las que alejan a este trabajo de los anteriores.
Serio romance en la apertura del disco, Pusher Love Girl, donde a guiños a la droga como metáfora de su alocada e intensa juventud confiesa estar enganchado al amor de su chica.
Suenan campanas de boda entre las líneas de Suit & Tie. Referencias al compromiso y al sacrificio total por nuestra compañera y la eventual familia que formaremos con ella. Todo ello divagado en el baile posterior al enlace, si se extrapola la pista de discoteca sobre la que nos habla el cantante, sobre la que vestirá el traje más importante de su vida.
Llegamos a largas aproximaciones de soul íntimas y distantes en Don't Hold The Wall y Strawberry Bubblegum. Manuales de seducción de manos del maestro.
Con toques de electrónica rememoramos el primitivo estilo musical de Timberlake en Tunnel Vision, un dinámico conjunto de piropos en la tónica de buen gusto del álbum. Clara influencia Motown en los primeros acordes de Spaceship Coupe, donde plasmamos a nuestra chica como un ser de otro mundo que en su nave espacial abduce nuestra alma.
Aires latinos en uno de los puntos álgidos de 20/20. Let The Groove Get In es una interesante pista sobre vivir el momento y pasarlo bien. Una invitación a bailar para quien se queda sentado al margen de la bola de espejos de la discoteca (se vuelve a llevar lo retro).
El momento en que dos almas se convierten en una y afrontan fusionadas todas las dificultades que el tiempo pone en su camino está recogido con belleza en las letras y melodías de Mirrors, un midtempo para bailar pegados y mirando a los ojos. Finalmente cerramos con una experimental Blue Ocean Floor, corte reflexivo y nuevamente con tintes electrónicos, samples y voces distorsionadas de fondo sin salir de los patrones del cantante. Justin insufla ánimos a los corazones solitarios en este track. En una muestra brillante de contraste con el resto de la obra, este se convierte en el momento artístico más relevante si tenemos en cuenta lo que implica. No supone solo el ya mencionado cambio de tercio con respecto a la línea de estructura melódica seguida en el resto del disco, sino que rompe los límites del propio artista al combinar crípticas capas sonoras con metafóricas letras inteligentemente vinculadas al desamor, precisamente la idea contraria a la explorada por el resto del tracklist.
The 20/20 Experience es un tomo en dos partes, y no solo porque cuente con una continuación (20/20 Volume 2) sino porque aúna autobiografía con doctrina sobre el romanticismo.
Let The Groove Get In https://youtu.be/KHsrWuYomiI
Blue Ocean Floor https://youtu.be/K5oAf7bs7_U