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martes, 5 de enero de 2016

Lana Del Rey / Born To Die

2012, Interscope/Polydor

8.8

Lana Del Rey es posiblemente la cantante más americana que existe en este momento. Es guapa y sofisticada, pero sabes que bajo su apariencia de estrella se esconde ese animal sexual y nocturno: pura chica americana, insisto. Su voz no pertenece a este tiempo en realidad, más bien se corresponde con los años de Kennedy y Marylin: la era dorada de los Estados Unidos de Broadway, Barbie, Vietnam y la Guerra Fria. En definitiva tiempos donde el mundo era tan convulso y destructivo que el subconsciente norteamericano no podía más que distraerse con divas, musicales y Hollywood.

Quizás haciendo un repaso al actual estado de las cosas sea evidente que necesitamos de nuevo esa distracción redentora, y el tiempo nos ha regalado de nuevo una de esas muñecas de carne y hueso con voz hipnotizante. Born To Die es el buque insignia de Lana del Rey: la neoyorquina no solo utilizó el canal de este disco para demostrar al público todo su potencial fónico, sino que dejo patente en él su destreza lírica, una muestra de realidad bajo su fachada de perfecta novia, acompañante de baile de fin de curso y chica Louis Vuitton. Imposible no derretirse con la atrevida y juguetona Off To The Races o no morirse directamente con la distante y pluscuamperfecta Video Games. Avisa y no es traidora del peligro que conlleva subirse al descapotable de este torbellino vital que es Lana en el tema Diet Mountain Dew, y guiña un ojo al gran sueño americano en National Anthem, uno de los cortes más brutalmente sinceros del pop contemporáneo.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Lana Del Rey / Ultraviolence

2014, Polydor/Interscope

6.5


La finalidad de un buen artista musical es transmitir un conjunto de emociones a través de sus obras. Cuando un cantante trata de comunicar ansiedad y tristeza, debe lograr la aleación correcta entre letras oscuras y tonos reflexivos.
Angustia, abatimiento y depresión son sentimientos muy presentes en el nuevo trabajo de Lana Del Rey . Y no solo son compartidos por este LP, sino que son causados por el propio disco.
1 señora hora y 6 minutos en la edición deluxe de Ultraviolence que llevan a quien lo escucha a plantearse muy seriamente el suicidio incluso si fuera de los confines del tracklist la vida le va mejor que en el más idílico sueño. La apertura, Cruel World, es una pataleta inmadura de adolescente deprimida donde todos tienen la culpa de las desgracias que ocurren en la vida de quien canta excepto ella misma.
Ultraviolence retoma ligeramente algunos acordes más optimistas de Born To Die (2012) aunque solo sea por unos segundos para retornar nuevamente a las lágrimas de cocodrilo sobre sofá de cuero. La desentización inunda a quien recibe demasiados golpes en la vida, como por ejemplo en el caso del desamor que recorre todo el CD.
Shades of Cool es una ensoñación sobre lo bonita que sería la vida de la cantante si el chico guapo y rico a quien canta le hiciese caso. Buenos acordes de batería en el encore de un tema que resalta entre el resto de cortes del disco. Brooklyn Baby es un reflejo de Carmen, tema de su debut, sin embargo esta nueva revisión trae una atmósfera mucho más tétrica propia del resto del LP.
West Coast es un tema tan original como reseñable (absolutamente nada), y en Sad Girl nos encontramos con más intentos de dar pena. Mala estrategia para conquistar. Money Power Glory y Fucked My Way Up To The Top son temas donde, irónicamente, los títulos expresan lo que Lana pretende alcanzar con este disco. Tengo una mala noticia para ti, cariño...
Old Money es, sin embargo, un track bien armonizado en estructura y lírica. Una elegante adición de violín acompaña a una melodía dominada por piano donde la neoyorquina hace memoria de su infancia para recordar los buenos momentos y los consejos que sus padres le dieron ante la vida y el amor. Se lamenta de no haberlos puesto en práctica, lo que explica el paisaje depresivo que recorre todo el tracklist de Ultraviolence
Un álbum conceptual sobre la ruptura, el desamor, el engaño, las apariencias, la falsedad y el conflicto emocional que, sin bien presenta interesantes momentos de lucidez creativa, acaba amuermando al oyente ante tanta pena. Tarde o temprano me arrepentiré de la nota que daré a este trabajo, pero la creo pese a todo merecida por el cambio de rumbo en el trabajo que la artista ha decidido tomar.