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domingo, 20 de septiembre de 2015

Interpol / El Pintor

2014, Matador

8.0


Cuando hablamos de música hablamos de una de las expresiones más puras y primitivas del arte. El arte, al contrario que aquellas actividades humanas considerables como mecánicas, repetitivas o sistemáticas, no puede generarse a un ritmo constante. Las musas no nos visitan todos los días (o, al menos no es lo normal), y por eso los neoyorquinos Interpol han dejado cuatro años entre su anterior trabajo de estudio y el nuevo El Pintor. Un tiempo más que suficiente, visto el resultado, para reconectar con su espíritu oscuro e inspirador del que nace este álbum, que quizás sea el más consistente del grupo desde su debut, aunque personalmente me declaro admirador del impopular título que precede a este El Pintor (Interpol, 2010, el disco se llamó igual que la banda).
El sonido característico de sus comienzos está muy presente especialmente en la apertura, All The Rage Back Home, un agresivo manifiesto sobre las primitivas pasiones del confuso amor (sexo) adolescente y sobre como esa intensidad hormonal y emocional no se repite con posterioridad en la adultez.
Acordes de guitarra eléctrica más experimentales abren My Desire, un tenso midtempo sobre los amores imposibles (como duelen...). Siendo optimistas, son algo que tarde o temprano todos superamos, tal y como recita Paul Banks al cierre del tema.


Continuando con las fórmulas de su debut, el clásico Turn On The Bright Lights (2002), llegamos a la aleccionadora Anywhere, un punto de inflexión para nuestra personalidad necesario cuando un mal currículum sentimental hace imprescindible tal cambio de ruta vital.
Un momento clave, no solo en El Pintor, sino en toda la carrera del grupo hasta la fecha, es el corte Same Town, New Story. No se trata únicamente de una reflexión sobre el amargo trago del amor no correspondido, sino que a medida que avanza en sus espléndidos 4 minutos 10 segundos se convierte en un potente empujón para tomar aquellas decisiones que dilatamos por semanas, meses e incluso años y que finalmente se vuelven oportunidades perdidas y largos períodos de incertidumbre, paranoia y engaño a uno mismo.
Tras Same Town, New Story nos encontramos con My Blue Supreme, un complejo track que no hace más que ahondar en el consejo del tema que le precede. Es justo a partir de este punto del recorrido donde el LP da un giro de lo romántico a lo puramente metafísico, con una profunda meditación sobre la maduración personal en Everything Is Wrong, o la preocupada Breaker 1, una alarma interna sobre nuestra propia frialdad hacia los demás, lo que solo derivará en soledad si no variamos nuestra actitud.
La neblinosa Tidal Wave está escrita por la tinta del artista cuyo éxito le impide conectar realmente a nivel romántico cuando la otra mitad de la pareja tan solo se acerca a él a causa de la admiración y no del interés por la propia persona. Un problema que aqueja a las grandes estrellas, y por lo que más de una renunciaría sin trabas a la fama.
El Pintor concluye con Twice As Hard a modo de arrepentimiento y disculpa por el "yo" anterior, el que poco valoraba las relaciones y por ello se sentía cada vez más vacío y desalmado.
En definitiva la nueva entrega de los norteamericanos se compara con Turn On The Bright Lights porque el 99% de su contenido lírico recuerda a este sublime debut, y teniendo en cuenta la autoinspiración a nivel compositivo, no es descabellado afirmar que nos encontramos ante una madura continuación de aquel disco. Un resumen sobre como (no) ha cambiado la vida personal y artística del grupo, a los que sigue pesando el pasado sentimental y la indiferencia urbana, la falta de lazos con otras personas y lo difíciles de atar que son éstos. Tampoco ha cambiado la elegancia de su trabajo, pues ni el sufrimiento y la depresión puede mermarla, y ésto es algo comprobable dedicándole 40 minutos a este exquisito trabajo.

All The Rage Back Home https://youtu.be/-u6DvRyyKGU
Same Town, New Story https://youtu.be/R7vH28D-ew0

lunes, 14 de septiembre de 2015

Interpol / Turn On The Bright Lights

2002, Matador

8.5

Se puede concluir que la cultura pop nos ha malcriado en cuanto creemos que la música, para ser buena, ha de serbailable. No es cuestión de menospreciar a los éxitos rompepistas pero desde un punto de vista artístico hay algo más importante que la impresión estética. Está el mensaje que toda obra, por supuesto también la musical, debe transmitir, y casi tan relevante como el propósito es la forma en que éste es comunicado.
Por eso los chicos de Interpol editaron este emblemático Turn On The Bright Lights tal y como lo hicieron, con la elegancia de su carácter urbanita y su convencimiento, tan propio de los neoyorquinos, de haberlo visto, sufrido, superado y aprendido todo. Es una vanidad y una soberbia que lejos de sobrar trae nuevas formas de enfrentarse a las noches más oscuras del alma.
Esta clásica pieza del New Punk abre con Untitled, una paranoica premonición de la destreza que caracterizaría a este álbum así como del reconocimiento que lo envolvería. Llevado a la línea narrativa del disco, es una declaración de intenciones, un aviso de lo mucho que puede llegar a sorprender el más inimaginable de los individuos.
En Obstacle 1 juega con los paralelismos para entonar la misma oda que sin tapujos dedicarán a la gran manzana, la capital del mundo que los acogió en su juventud, en el track NYC.
De la postura confundida de amor-odio que ciertas personas levantan en nosotros nos canta Paul Banks en PDA, de cuya confesión nace la rabia que transmite el sublime trabajo de guitarras.
Continuando con los amores venenosos Say Hello To The Angels sube en intensidad rítmica a la vez que vemos aumentado el ilógico magnetismo que nos atrae hacia lo que la razón nos dice que nos hará daño. Es algo que forma parte de la autodestructiva genética del ser humano.
En un arreglo estructuralmente minimalista nos vemos inmersos en Hands Away, que conforme añade su base de batería liquida su lírica: siete enrevesados renglones que esconden la incertidumbre que pesa sobre quien se ve obligado a desconfiar de cuantos le rodean.
Obstacle 2 completa a su primera parte enfocando, desde lo alto de la ciudad, al protagonista de su historia: un seductor nato, azotado por su propio pasado y a punto de hincar el diente a su próxima presa. Una combinación de conceptos bastante descriptiva de la personalidad general que define este álbum.
Tras la depravada pero en el fondo entrañable Stella Was A Diver And She Was Always Down encaramos los tres últimos cortes de estos 49 minutos de conciencias sucias y pocos escrúpulos. La pérdida progresiva de la salud mental llegaría eventualmente, y hace patente su presencia en la desquiciada Roland, aunque la esperanzadora The New refuerza la poca fe que tenemos en los próximos tiempos mejores.
Turn On The Bright Lights cierra con la contenidamente pasional Leif Erikson como colofón de este conceptual trabajo sobre la vida en pecado, la tormenta sentimental interna de una menta perversa y maltratada a golpe de desencanto amoroso, todo con el escenario de fondo de las bulliciosas calles de Nueva York.

Untitled https://youtu.be/P6wShHrXRDc
NYC https://youtu.be/L6LEF9p5E0U
PDA https://youtu.be/IA5xtHxfiTI