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lunes, 6 de junio de 2016

Animal Collective / Strawberry Jam

(2007, Domino Records)
(gen: experimental)

9.4

En el álbum más loco, salvaje y a la vez profundo que jamás se ha creado, los de Baltimore contaban en 2007 como la vida nos viene grande cuando maduramos y somos conscientes de todas las exigencias que la vida social y profesional nos arroja sin piedad. Strawberry Jam es un carrusel extremo de sensaciones y momentos aislados que juntos componen la sinfonía propia de la locura que caracteriza a la adultez. "Peacebone" es un psicopático mensaje de esperanza para todos aquellos inseguros abandonados por Cupido, a los que se trata de convencer de que en algún lugar del mundo está nuestra media naranja, tan rara y extraña como encantadora y singular como nosotros, esperando encontrarnos más pronto que tarde. "Unsolved Mysteries" es la parodia de los problemas humanos, la sátira de nuestra propia carrera por solventar nuestros quebraderos de cabeza de la misma forma que los conejos corren tras una zanahoria pegada a su cabeza. El mensaje clave llega en el momento en que se nos hace ver que al otro lado del muro que día a día tratamos de saltar tan sólo se encuentra la paz eterna, y por eso el mensaje de Portner es: eh, tranquilo, al final del viaje sólo está la muerte, así que limítate a disfrutar del camino".
Bajo un cielo más íntimo, "For Reverend Green" remata la idea vitalista de "Unsolved Mysteries" añadiendo una aclaración que pocas veces tomamos en consideración, y es que lo que nos depara el futuro es tan incierto que, de no disfrutar el presente y las oportunidades que éste nos brinda y que son irrepetibles, estaríamos cometiendo un pecado imperdonable. Siendo difícil para una canción destacar entre tantos grandes momentos en este cuaderno de apuntes que es Strawberry Jam, "Fireworks" lo consigue y se erige como elemento central del trabajo de Animal Collective. Con una percusión siempre al borde de la ruptura pero con un ritmo moderado, estamos en el tono adecuado para hablar de lo infravalorado que tenemos a los pequeños momentos que construyen lo que los humanos definimos como la verdadera felicidad, frente a lo sobrevalorado que tenemos a la rutina, las obligaciones y las ralladas mentales. Si fuésemos capaces de dar la vuelta a ese equilibrio de la forma en que estos norteamericanos nos cantan en este profundo tema, la naturalidad con la que las sonrisas brotarían de nuestras caras dejaría pasmado al otro lado de nuestra persona, al Yo antipático y aburridamente maduro, responsable y cerebral.
Sonoramente siempre he creído que Animal Collective es, pese a su espíritu electrónico (mayormente en los últimos trabajos de la banda), una de las formaciones con el sonido más orgánico de cuantas han existido: si uno afina sus cinco sentidos mientras oye el trabajo de estos músicos puede sentir la oxidación microscópica de los instrumentos, el sudor brotando de sus frentes, el sonido de los dedos pulsando las teclas de los teclados o la sangre fluyendo por las venas del cuello de Noah Lennox al cantar sus enigmáticas voces agudas de acompañamiento. Esa capacidad para excitar la percepción de lo natural a gran escala es lo que, para mí, da credibilidad a un grupo para hablar de temas tan oscuros como ciertos e inevitables como los ingredientes del crecimiento personal de la forma en que lo hacen. En resumen, reconecta con tu instinto, ese que reprimes en una sociedad de plástico y publicidad. Saca un poco más al Animal que llevas dentro.

sábado, 4 de junio de 2016

The Flaming Lips / Yoshimi Battles The Pink Robots

(2002, Warner Bros)
(gen: rock/experimental)

9.2

Cuando no sabemos muy bien cómo explicar lo que llevamos dentro, lo más fácil es recurrir a una metáfora, a una historia cuya moraleja sea la reflexión que queremos transmitir. Con maestría electrónica el grupo norteamericano The Flaming Lips recurría a este método para contar, a través de una historia futurista y apocalíptica, su particular visión de la desentización de la raza humana en medio de la revolución tecnológica, algo a lo que hoy en 2016 parece que nos vamos habituando, pero que en la cultura pop de principios del siglo XXI supuso un shock bastante importante. A través del protagonista de esta novela, Yoshimi, vamos progresando por un recorrido de emociones y sensaciones que no entendemos por culpa del entumecimiento del modo de vida moderno, a la vez que luchamos por reconectar con la faceta olvidada de nuestra propia alma. Los primeros atisbos de confusión llegan en "One More Robot", momento en que nos planteamos si de verdad estamos dando prioridad a aquello que nos hará felices en el plano espiritual frente a aquello a lo que dedicamos nuestros esfuerzos para satisfacer lo material. "Yoshimi Battles The Pink Robots Pt.1" es nuestro alzamiento y nuestra declaración de intenciones, un intento de reordenar nuestras ideas, mientras que la sublime "Ego Tripping At The Gates Of Hell" es una profunda meditación sobre la cantidad de momentos perfectos para ser felices y tomar decisiones trascendentes que, en el pasado, dejamos pasar por nuestra absurda inseguridad, todo bañado en los acordes más elegantes del disco. Finalmente la catarsis filosófica de este Yoshimi Battles The Pink Robots llega en la impactante "Do You Realize?", un corte en el que se nos abre los ojos para ver que, mientras haya vida por delante, hay esperanza para hacer las cosas, sino mejor, un poquito menos peor de como las hemos hecho hasta ahora. Precisamente sobre eso gira este disco, y no precisamente a nivel personal, sino a nivel social, pues... ¿no es cierto que todos podríamos obtener mucho más si saliésemos de nuestra zona de comfort? Ay, cuánto mejor sería este mundo si algún día tuviésemos el valor de hacer ese esfuerzo...
Ego Tripping At The Gates Of Hell https://youtu.be/6tkHIMqN-YM
One More Robot https://youtu.be/NHK9C5cy74c
Yoshimi Battles The Pink Robots Pt1 https://youtu.be/AzlMeTxVdH8

miércoles, 1 de junio de 2016

U.S. Girls / Half Free

(2015, 4AD Records)
(gen: rock/electrónica/experimental)

8.4

El curioso caso de Meghan Remy. Yo la definiría como una Cindy Lauper actual, hasta arriba de coca y llena de rencor. Bajo el nombre de U.S. Girls, esta norteamericana crea verdaderas atmósferas de extraña sensualidad sobre las que arroja letras de romances contranatura, memorias oscuras y texturas sonoras poco coherentes pero extraordinariamente atractivas en su último trabajo, Half Free. "Sororal Feelings" abre el tracklist haciendo referencia a un matrimonio entre aparentes hermanos, que más que sangre comparten una extraña afinidad que muchos clasificarían como la propia de las almas gemelas. El sentido de la canción se centra en las desavenencias que eventualmente aparecen entre quienes tanto tienen en común, para así dar fundamento al dicho de que "los polos opuestos se atraen". El corte "Damn That Valley" es el momento patriota que una banda llamada a sí misma U.S. Girls debe presentar para justificar su elección de nombre: una referencia a la batalla de la soledad y la espera que libran las novias de los soldados del país de las barras y estrellas destinados, en defensa de la libertad, en zona de guerra. Obviamente el belicismo se convierte en una metáfora sobre la inexplicable distancia dentro de las parejas en un mundo en que la infidelidad y la falta de confianza en el otro ganan puntos día a día por motivos que no están muy claros. Una incógnita ésta que en veremos cómo a medida que avanza la canción lastra incluso a la salud mental de la propia Remy (que ya de por sí no parece una muchacha muy estable).
Todo este Half Free está ricamente compuesto por estructuras poco convencionales, rozando entre lo psicodélico y el rock y con una riqueza electrónica que eleva al cuadrado el dramatismo de la historias que en él se cuentan. El momento de máximo deleite llega en el penúltimo corte del disco, donde la voz de Remy alcanza y pulveriza su propio record de erotismo y las partituras se vuelven tan intimas como fluidas: "Navy & Cream" es el remate de Half Free, un guiño brutal y perfecto al new wave de los ochenta en términos de estilo, una balada filosóficamente devota al concepto de Carpe Diem.

martes, 31 de mayo de 2016

Broken Bells / After The Disco

(2014, Columbia)
(gen: rock)

7.1

El segundo disco del proyecto Broken Bells, formado por el vocalista de The Shins James Mercer y el productor Brian Burton (Danger Mouse), rompe con el esquema del álbum predecesor, volviéndose más rock y abandonando el sonido electrónico que protagonizaba aquél LP. Lejos de temas como "The High Road", single principal del disco anterior del grupo, en este After The Disco aparecen cortes como el abstracto "Perfect World" o la deprimida "The Angel And The Fool", que se desmarcan de la media de sus compañeras que, con sus más y sus menos, crean una experiencia monótona donde la canción "After The Disco" se cree mejor de lo que es mientras que el corte "Control" sirve como referencia poco velada a las drogas y al abandono de nuestras esperanzas personales en medio de un trabajo centrado en la vida adulta y la búsqueda de la madurez (algo más duro de lo que parecía allá en la infancia) mientras se dejan atrás la evasión, la fiesta y las experiencias más alocadas.

Justin Timberlake / Justified

(2002, Jive Records)
(gen: r&b)

7.5

El primer álbum de Justin Timberlake en solitario es la clara frontera entre los dos estilos que han marcado su carrera de cantante: la faceta joven y rebelde del Justin de 'NSYNC y una nueva cara más madura, sobre la que trabajaría con destreza en sus posteriores trabajos. Con más de lo primero que de lo segundo, Justified sin embargo es un paso coherente para Timberlake como artista, y si no resulta en un álbum excelente si que resulta excelente como paso personal de crecimiento para el cantante norteamericano. El disco abre con "Señorita", un sensual juego de acercamiento cargado de toques latinos (primer síntoma de madurez estilística del nuevo Justin) y la estructura tan característica del neo-soul que empezó su desembarco a principios del milenio y continua hoy día brillando como uno de los géneros más influyentes y explotados. La incursión en nuevos senderos por parte de Timberlake a lo largo de Justified, este trabajo que sirve al por aquel entonces veinteañero para encontrarse a sí mismo como (excelente) músico, culmina en "Cry Me A River", una balada melancólica y duramente crítica a partes iguales que va desde lo electrónico a lo soul. Como contraposición absoluta aparece "Rock Your Body", uno de los dances más enigmáticos jamás creados y un buque de fluidez vocal que Justin no superaría hasta "SexyBack". Durante el resto del tracklist Timberlake sigue adelante con su metafase de autodescubrimiento a través de otras aproximaciones al soul en "Nothin' Else" o "Still On My Brain" antes de coquetear con ritmos más tensos en "Let's Take A Ride" y con la intimidad del piano dominante en "Never Again", que cierra el álbum.
El comienzo lógico de una discografía en solitario que sirve para marcar, como un subrayador amarillo, los renglones más importantes a la hora de describir el posterior "carácter Timberlake".

viernes, 27 de mayo de 2016

Rihanna / Anti

(2016, Westbury Road/Roc Nation)
(gen: r&b)

4.0

Llega un punto de saturación tal que, en cierto modo, da igual el resultado de un trabajo. Se trata de entregar el producto antes de la fecha límite y estamparle la firma de rigor para justificar el sobreprecio. La de Barbados lanzaba a principios de año su octavo álbum en el contaba con, oh sorpresa, Drake, ese chaval que está por todos lados últimamente. Generalmente se habla de lo agridulce de dejar atrás la juventud y lo difícil que es, tras una etapa de despreocupación y falta de seriedad, encontrar la estabilidad, tanto emocional ("Kiss It Better" y "Consideration", una canción que no está mal del todo) como económica. A raíz de esto surge una dialéctica sobre el machismo en la economía, y como la dependencia de las esposas del sueldo de su marido las expone a tener que aguantar, en multitud de ocasiones, los malos tratos o sencillamente la pérdida del encanto. Aunque parezca mentira de eso se habla en el vomitivo corte "Work", un dueto con Drake que bucea bien profundo por las aguas de la falta de originalidad y la pérdida de objetivos artísticos para una cantante como Rihanna que, si bien jamás ha relucido como una musa de la poesía, sí que ahondaba más en el léxico en sus primeros trabajos... que te lo has creído.

Deakin / Sleep Cycle

(2016, My Animal Home Records)
(gen: experimental)

8.5

El primer trabajo en solitario de Deakin, uno de los miembros fundadores de Animal Collective, veía la luz por fin en 2016 después de varios años de especulación y ansiedad por parte de los seguidores del artista, rabia incluso para algunos de ellos, que financiaron la tumultuosa producción del disco a través de un crowdfunding bastante polémico.
Si yo hubiese colaborado económicamente a la creación de esta pieza de psicodélia, reconozco que estaría muy satisfecho con el resultado final. Sleep Cycle es una meditación calmada y sincera sobre lo buena que es la vida... pese a todo. El sonido orgánico que inunda la totalidad del disco alcanza su culmen en "Good House", la catarsis en la que Deakin nos abraza y entiende nuestras peculiaridades, aquéllas que el mundo no parece querer respetar. La finalidad de este trabajo es en realidad abrirnos los ojos para hacernos ver que en ser diferente reside la verdadera esencia de la personalidad, y que la paranoica sopa de inseguridades que montamos en nuestra cabeza ("Just Am") no se fundamenta en nada tangible y, de hecho, sólo sirve para alejarnos de la meta que da sentido a la existencia humana: la felicidad.


domingo, 22 de mayo de 2016

Radiohead / A Moon Shaped Pool

(2016, XL Records)
(gen: rock/electrónica/experimental)

9.1

A ver cómo explico yo este disco. Que Radiohead es la banda de rock en activo más importante que existe no lo digo yo (que también, que cojones), pero si tenemos en cuenta la relevancia que el trabajo de los de Thom Yorke ha tenido en la música del siglo XXI, a nivel de rock, de electrónica, de estilo lírico y de temática, no hace falta que lo diga nadie para ser algo evidente, incluso cuando su carácter "alternativo" (Dios sabe que quiere decir eso hoy día) la marginaliza a una parte grande pero minoritaria del público. No se trata de ser original ni de buscar una finalidad concreta a la obra de Radiohead, se trata de tener una perspectiva global del tiempo en que se encuentran, de la forma de hacer que tienen y de lo que transmiten álbumes como OK Computer, Kid A, In Rainbows o The Bends. Radiohead ya no es ni siquiera una marca, como muchos la consideran, es una corriente, un género en sí mismo del que han nacido mil y una bandas (por citar las más conocidas, Coldplay, Keane, Arcade Fire, Interpol, el Muse más reciente, el Wilco post-Summerteeth, Modest Mouse...). A Moon Shaped Pool es, por tanto, un batido de todos los estilos que la banda ha tenido a lo largo de sus historia.
Para entender eso, hay que aunar dos ideas entorno a A Moon Shaped Pool: en primer lugar gran parte del trabajo esta formado por canciones que Radiohead tiene en el tintero, al menos, desde la era The Bends (1995) y que a través de los años han ido acumulando polvo de las distintas fases del grupo; y en segundo lugar la evidente influencia que el trabajo en solitario de Yorke en los últimos años ha tenido en la ejecución final del disco. De ambos preceptos resulta la mezcla de temas electrónicos y excesivamente abstractos como Daydreaming o Decks Dark (dos que son de lo mejor del LP) con cortes como Burn The Witch, más política y con presencia dominante de guitarra, muy a lo "era Hail To The Thief". Esta es, por cierto, la mejor canción del disco por todo lo posible: es actual (crítica al racismo, la intolerancia y la actitud reaccionaria en boga por el asunto refugiados y la islamofobia) y recuerda a cuando Radiohead era comprendida como pop rock de guitarra (los comienzos de la banda). Por eso consideraré a Burn The Witch como "una segunda juventud revolucionaria".
Desert Island Disk es un corte más intimo, nacido del romance entre Amnesiac (2001) y una guitarra, mientras que vocalmente no se aleja en nada de cualquier canción de The King Of Limbs (2011) (vaya mezclita). Glass Eyes podría haber sido el tema que cerrase el Kid A del año 2000, como un Treefingers con letras: una meditación sobre lo entumecidos que nos sentimos todos en medio de la rutina moderna que en cierto punto se vuelve tan irreal como un sueño. True Love Waits por fin ha sido grabada en versión de estudio y cierra el disco como un fantasma: la oyes pero no la ves, es escurridiza y te asusta, no se la entiende, pero la acabas queriendo (esa definición vale tanto para la canción como para su mensaje, el amor).
En fin, que sí, que lo han vuelto a hacer. (nota: Kid A sigue siendo mi favorito para siempre y pa' los restos)


sábado, 21 de mayo de 2016

David Bowie / Reality

(2003, ISO/Columbia)
(gen: rock)

7.6

Reality es el antepenúltimo álbum de David Bowie, un LP que nada tiene que ver con el oscuro Heathen de 2002 y que sin embargo sigue adentrándose en terrenos temáticamente complejos. Arranca con el sonido más fresco de Bowie en años con la rockera New Killer Star como declaración de fuerza por parte del artista, que en aquellos años se encontraba involucrado en multitud de proyectos, desde negocios de Internet hasta sus propias giras. La descarada Pablo Picasso es una inyección de ego del propio David para todo el mundo: en esta versión de la canción de Jonathan Richman se nos invita a vernos como el mejor dotado de la fiesta, se nos da el empujón de carisma y confianza que necesitamos para hacer cualquier cosa. Aún dando vueltas sobre el ego cósmico de Bowie, que parece que no tiene abuela en este disco, aparece Never Get Old (una oda a la eterna juventud de las macroestrellas de rock) antes de cambiar radicalmente de atmósfera para llegar a la melancólica The Loneliest Guy. El corte Bring Me The Disco King procede de diez años antes, de las sesiones de grabación de Black Tie White Noise en 1992-1993, y por supuesto cuenta con el punto jazzístico que inundaba al Duque Blanco por aquellos infravalorados tiempos. Hay feminismo en She'll Drive The Big Car y drogas en Try Some, Buy Some. Reality es en realidad el típico disco de rockero maduro que aún tiene espíritu joven pero que puede presumir de experiencia, algo que no se compra en ninguna tienda y de lo que, a través de este LP, podemos aprender mucho los demás.

Mika / The Boy Who Knew Too Much

(2009, Casablanca)
(gen: rock)

7.2

El segundo trabajo del británico de origen libanés Mika no pierde su cáliz de glam, de infinito universo de colores y de cantos a la alegria. The Boy Who Knew Too Much es un hermano cualitativamente menor del gran Life In Cartoon Motion, ya que aunque cortes como We Are Golden (un canto alzado contra el mal trato que la sociedad adulta da a la juventud) o Blame It On The Girls (el tema más animado de Mika hasta este punto de su discografía) hacen arrancar al LP con una genuina sonrisa en la boca del oyente, hacia la mitad del tracklist las canciones se vuelven repetitivas y chiclosas, demasiado ancladas en el cliché de su propio género. Touches You no dice absolutamente nada de la originalidad de Mika, y menos aún Toy Boy. Rain es la "Relax, Take It Easy", con ligera desventaja, del disco: el genuino punto electrónico, elegante y elevado del álbum. Un contraste demasiado fuerte con la provocativa Dr. John que la sigue o la flamencosa Blue Eyes. The Boy Who Knew Too Much es sin duda un buen conjunto para pasar el rato, pero ante el examen del tiempo es probablemente que no tarde mucho en suspender.

miércoles, 18 de mayo de 2016

OneRepublic / Dreaming Out Loud

(2007, Mosley/Interscope)
(gen: rock)

7.0

OneRepublic es una de esas bandas de pop rock que, conforme saca un disco nuevo, se supera. No quisiera menospreciar un grupo que tan grandes cortes ha regalado a la escena pop contemporánea y que sigue liderando las listas de éxitos cada vez que lanza un single, pero pese a que su último trabajo, Native, es el equilibrio perfecto entre comercialidad y mensaje, el debut de OneRepublic en 2007 dejaba que desear en muchos aspectos.
Dreaming Out Loud es un tracklist complicado de asimilar como álbum en su conjunto. Si bien un 7 puede parecer una nota muy alta para un disco sobre el que tengo tantos peros, es cierto que musicalmente el LP es una experiencia muy grata, y que un resultado tema a tema algo más mediocre en total se ve compensado por dos temas muy especiales y alejados de la mediocridad promedio del trabajo. Stop And Stare es uno de los cortes más potentes de este siglo sobre la inseguridad de los tiempos modernos, la excesiva superficialidad, la ruptura absoluta de la imagen con los sentimientos y la sensación de pérdida del individuo con respecto al grupo. Ryan Tedder canta sobre una gentil guitarra eléctrica a la que progresivamente se van añadiendo, como si la furia se apoderase del corte segundo a segundo, la sección de percusión de la banda (el propio Tedder junto a Eddie Fisher). Say All I Need es la otra gran baza de OneRepublic en este Dreaming Out Loud, y de hecho creará falsas ilusiones a los oyentes cuando éstos vean que el tono electrónico del corte no tiene nada que ver con el estilo del resto del disco. Say All I Need es una de esas canciones que hace pensar a quien normalmente no lo hace, y le echa en cara la cobardía de quien se oculta tras la máscara fría de la indiferencia frente a las responsabilidades o los dictados de la sociedad. El tema Apologize se encuentra en el LP por partida doble, en primer lugar como versión de la banda y en segundo lugar como versión a conjunto con el rapero Timbaland. La que más logró trascender fue la segunda, hasta el punto de convertirse en buque insignia de la banda a nivel popular hasta hoy día. Se trata de un mid-tempo donde gobierna el piano y se medita sobre cuánto tiempo tiene uno para pedir perdón antes de que sea demasiado tarde (nada grotesco, pensemos en una relación fallida, ya que no todo va a ser filosofía elevada en un trabajo pop como este...)
Como no todo es bueno, a la mitad del tracklist de Dreaming Out Loud aparecen temas lejanos a la originalidad como All Fall Down, Tyrant o Goodbye Apathy, simples baladas que ni siquiera musicalmente se desmarcan de otras bandas contemporáneas, y que actúan de relleno para un disco con grandes rellenos, como el corcho blanco que protege la mercancía valiosa en una caja de cartón.


lunes, 16 de mayo de 2016

Beach House / Beach House

(2006, Carpark Records)
(gen: rock)

8.2

El debut de Beach House no parece real, tangible. Si te adentras en este LP del dúo norteamericano creerás estar oyendo una psicofonía, una grabación perdida en el sótano del tiempo: la voz de Victoria Legrand suena ahogada por los mantos de sonido reproducidos por Alex Scally que se acumulan como capas de polvo a través de la historia. Sientes que te adentras en un conocimiento prohibido, trascendental y extraviado en el transcurso de las décadas. Y es que no hay nada más antiguo en el mundo que lo que encontrarás cuando prestes atención al mensaje de este pasaje de nueve canciones y 36 minutos y medio: las imágenes cantadas en Tokyo Witch hablan de la muerte como ese espía en el que no reparamos pero que nuestro inconsciente mantiene vigilado por el rabillo del ojo, mientras que en la emocionalmente rota Auburn And Ivory nuestra amada Legrand nos canta sobre el momento en el que la vida se vuelve incurablemente tóxica y valoramos tomar "esa" nuestra última decisión que (erróneamente) creemos la única solución. Sí, Beach House es un álbum muy relacionado con la muerte, y lo hace con la atmósfera perfecta de distancia y agridulces melodías pomposas pero de trasfondo atormentado, como la sonrisa de quien está al borde del llanto. No son muertes naturales las que se estudian aquí, son despedidas en las que faltan aún asuntos por resolver y experiencias que vivir. De eso habla la celestial Master Of None. Con la composición más elegante, fluida y animada del disco, Master Of None es la condena al aburrimiento y a la monotonía, un corte que nos pide gritando que probemos cosas, que hagamos cosas, que veamos y oigamos y sintamos cosas constantemente para dar ese toque de color que falta cuando las horas vacías convierten nuestra biografía en una película en blanco y negro. Esa es la lección de este "Beach House", una que conviene apuntar, estudiar y no olvidar nunca.

sábado, 14 de mayo de 2016

Pet Shop Boys / Elysium

(2012, Parlophone)
(gen: electrónica)

6.5

Hablar de los Pet Shop Boys es hablar de una de las bandas más perennes y representativas de la música synthpop de los 80 y del pop a secas con grandes cambios de estilo a lo largo de los 90. Ahondar en la carrera del dúo británico a partir del año 2000 me parece casi una ofensa a su pasado, a excepción del álbum Fundamental de 2006 que a ratos brindaba interesantes retazos del verdadero y genuino sonido de los PSB con letras mucho más elaboradas que las de Yes (2009) o Release (2002), discos a los que tengo afecto pero que, reconozco, son lo peor del dueto Tennant-Lowe.
Elysium está en la banda intermedia de los PSB Siglo XXI: la producción es inmaculadamente perfecta, la música, notable, las letras, a ratos detestables y a ratos sublimes. Elysium es capaz de dar lo peor y lo mejor de sí para convertirse en una montaña rusa de decepciones y de encantos: Leaving es extrañamente movidizo, un tema dance sobre el amor y la muerte a partes iguales; Ego Music es una sátira horrible e intragable sobre el mundo del famoseo moderno; y Your Early Stuff es un lamento maduro en el que Neil Tennant abiertamente reconoce que lo mejor de la pareja de músicos quedó muy atrás. Winner es, por alguna razón, el considerado como mejor tema del disco por la crítica, aunque yo lo clasifico como un ni mucho ni poco. De repente, al cerrar el LP, los Pet Shop Boys se ganan las mayúsculas de su nombre con la reflexiva Memory Of The Future y, sobretodo, con Requiem In Denim And Leopardskin, el mejor cierre de un disco que yo había oído en mucho tiempo (desde 2012 hasta ahora lo sigo considerando lo mejor como epílogo a un LP en años). Imaginad un funeral simbólico en el que el cuerpo presente corresponde a lo que en años mejores llamábamos "éxito merecido", ahora añadidle un ritmo liderado por las manos de Chris Lowe en el teclado creando un corte ochentero que grita P!S!B! por todos los poros y que bien podría encontrarse en el tracklist de Behaviour (1991), la obra maestra del grupo. Requiem In Denim And Leopardskin son esas palabras en el funeral en las que se echa la vista atrás y con tanta vergüenza como orgullo se venera a la fama eterna y se llora desconsoladamente pensando en que todas aquellas viejas glorias que brillaban con luz propia han desaparecido para dar paso a nuevas estrellas que no perduran en el tiempo más allá de lo que el enlace de YouTube a su videoclip tarda en desaparecer de la pestaña de "tendencias".


Requiem In Denim And Leopardskin https://youtu.be/ohxsC477Amw

viernes, 13 de mayo de 2016

Björk / Vespertine

(2001, One Little Indian Records)
(gen: electrónica/experimental)

8.4

Cuando Björk aún no era una madura interesante como es ahora su música aún era medianamente terrestre y entendible. Vespertine es el último de esos álbumes cargados de sensualidad (y más en éste en concreto), delicadeza y experimentación sin rallar en lo grotesco, a diferencia de lo que haría la artista islandesa durante la mayor parte de los 2000. Vespertine, el trabajo posterior al electrónico e insuperable Homogenic de 1997, es una aproximación inmensamente minimalista, instrumental y muy ambiental a temas como la cotidianidad, la sexualidad más instintiva e, incluso, la fuerza del destino. It's Not Up To You habla de ésto con una maestría, reconozco, mayor en lo sonoro que en lo lírico. Pagan Poetry es el corte más directamente sexual del LP, algo respaldado por su explicito videoclip donde la cantante salía desnuda enredada en hilos que simbolizaban la trampa de los deseos carnales del ser humano. Frosti es un corte instrumental tan sensacionalmente rematado que hace de la separación entre las dos mitades del disco una verdadera delicia para los oídos, y transporta al oyente a un escenario en que se desata la imaginación y, por ejemplo, encuentra la belleza al ver simplemente la nieve caer al otro lado de la calidez de la ventana de su dormitorio. Cuando un tema simplemente instrumental tiene tal capacidad de evocación solamente mediante sus notas y su combinación de elementos (en este caso exóticos instrumentos de cuerda y percusión), es evidente que la mano que lo creó posee cierta cualidad sobrehumana. Vespertine es en definitiva la expresión más personal y exacta de quién es Björk, una mujer increíblemente emocional y sexual, hogareña pero con ese toque islandés de atracción por la experimentación y la aventura.

lunes, 9 de mayo de 2016

Two Door Cinema Club / Beacon

(2012, Kitsuné)
(gen: rock/electrónica)

7.4

Quizás dos años de descanso no fueron suficientes para la voz de Alex Trimble, líder de la banda rock indie Two Door Cinema Club, que ya me deleitó con su primer LP Tourist History. La voz de Trimble parece estar a punto de rozar la quebradura en algunos altos de este Beacon, segundo álbum de la banda. Musicalmente la consistencia de este Beacon parece incrementada, con una mayor uniformidad a lo largo del tracklist (acordes de guitarra eléctrica señalando el camino de la historia), con respecto al anterior trabajo de los irlandeses. La triada Sun-Someday-Sleep Alone supone el centro neurálgico de esta agenda de inseguridad, romance y lucha contra el espejo y sus demonios. La indecisión para afrontar nuestros mayores retos personales con el paso de los días de fondo es el motivo gracias al cual arranca este Beacon cuya conclusión intelectual llega en Sleep Alone, la estructura más bailable y rock del trabajo, y la más potente líricamente, con la que las mentes atormentadas se identificarán muy fácilmente. En todos los aspectos Beacon es un trabajo cuya segunda mitad supera con creces a la primera, con Settle como punto de inflexión en la forma de afrontar la vida del narrador, un tema que además es estilísticamente el más cercano a la tónica de Tourist History, primer y anterior álbum del grupo.
La elección de cortes fue mucho más selecta en el pepinazo de Tourist History que en este Beacon: mientras que en aquél apenas habían cortes descartables (*ejem*Do You Want It All*ejem*), en éste sin embargo aparecen arreglos que debieron ser dejados en el tintero en pos de incrementar la satisfacción del álbum como conjunto (Handshake empieza de diez con ese toque electrónico pero acaba cediendo completamente cuando rompe el ritmo a mitad del estribillo, y Next Year igual: promete en los primeros acordes pero se desinfla a medio minuto, convirtiéndose en una nefasta apertura de disco y en una más apropiada separación entre mitades del LP). Pero vamos, en ningún caso mi recomendación se acerca siquiera a perder de vista el trabajo de estos geniales e infravalorados músicos, si acaso invito a esperar con ansia su próxima entrega.


LCD Soundsystem / LCD Soundsystem

(2005, DFA)
(gen: electrónica/dance)

7.6

Uno de mis discos favoritos de todos los tiempos es el debut de los electrónicos norteamericanos LCD Soundsystem. Lo es porque es divertido de oír, es alocado, y tan original que ni un solo acorde es predecible. Líricamente recoge el tumulto de una fiesta pasada de rosca y el amplio abanico de emociones que se dan en uno en medio de decenas de personas bailando, afectadas por las sustancias y aturdidas por la música que suena. Desde la locura y el cómo he llegado aquí de Daft Punk Is Playing At My House hasta el momento trascendental y reflexivo que en todo ciego fiestero llega tarde o temprano en Tribulations (no solo el mejor corte del disco sino una pieza de arte musical digna de análisis y devoción), incluso dedicando un tema de corte relajado a la resaca (Never As Tired As When I'm Waking Up). El sintetizador es el rey a lo largo de este LP de 45 minutos que cierra con la épica Great Release, una celebración por la propia vida y todas las fiestas que en el futuro vendrán.

Tribulations https://youtu.be/A7NapIkIiIk
Daft Punk Is Playing At My House https://youtu.be/Cj8JrQ9w5jY

domingo, 8 de mayo de 2016

Coldplay / X&Y

(2005, Capitol/Parlophone)
(gen: rock)

9.8

Me cuesta mucho ser objetivo con este disco, por muchos factores. Primero, Coldplay ha sido LA banda que ha marcado los gustos musicales de mi generación, una banda aquejada artísticamente por unas letras que siempre han sido la asignatura pendiente en el camino a la perfección. En segundo lugar, han sido prácticamente un grupo diferente en cada disco: imberbes y enamoradizos desconfiantes en Parachutes, más desconfiantes aún pero en el fondo abiertos a las nuevas experiencias en A Rush of Blood To The Head, espirituales en Vida La Vida, plenamente románticos en Mylo Xyloto, deprimidos en Ghost Stories y deprimentes en A Head Full Of Dreams. Sin embargo X&Y, el tercer disco de los británicos, es demasiado diferente, es una desviación de su propia media aritmética fuera de las magnitudes de lo esperable. X&Y es el mejor trabajo lírico de Coldplay por la sencilla razón de que temas como Swallowed In The Sea o Square One están ahí para hablar de la pérdida de la razón y de como encontrarla. Musicalmente podría no ser lo mejor de Coldplay (Viva La Vida), pero como álbum conceptual no tiene rival dentro de la discografía de la banda, y muy pocos contrincantes dignos en su década. La trama es lineal, desde Square One (confusión máxima), What If (reflexión, derrumbe), White Shadows (la búsqueda de culpables) hasta The Hardest Part y Swallowed In The Sea y la catarsis máxima en Fix You, con el amor, la experiencia y el espíritu como respuestas a todas las preguntas. Encima de todo hay que añadir el toque espacial, a lo Pink Floyd-Dark Side Of The Moon y similares, que inunda las letras y acordes de todo el disco ("You're in control, is there anywhere you wanna go?, you're in control, is there anything you wanna know?, the future's for discovering, the space in which we're traveling", la primera estrofa del LP ya recoge el comienzo, el desarrollo y el final de toda la historia).
Entonces, ¿X&Y es una nave espacial donde el tripulante es nuestra conciencia más elevada, el viaje es la reflexión y el destino la verdad? Pues sí, y eso convierte a X&Y es la respuesta afirmativa a una de las preguntas más difíciles que siempre me he hecho con respecto a la música: ¿es éste el mejor disco de Coldplay?


fun. / Some Nights

(2012, Fueled By Ramen Records)
(gen: rock)

2.6

Que desperdicio es, por no querer currarse el trabajo, que lo que comienza prometiendo tanto acabe convirtiéndose en un puro desecho. El segundo trabajo de los norteamericanos Fun comienza con la juvenil y reflexiva Some Nights, quizás su trabajo más famoso hasta la fecha, y continua con la catártica We Are Young, un dueto con una Janelle Monae potente y perfectamente combinable con la voz de Nate Ruess, líder de fun. A partir de este punto, irónicamente el tema It Gets Better supone el descenso en picado de la originalidad del LP: todas las canciones suenan literalmente igual y el abuso del autotune es sencillamente grotesco y, en cierto punto, de una magnitud tan grande que resulta incluso un insulto para el público.

Franz Ferdinand / Franz Ferdinand

(2004, Domino Records)
(gen: rock/punk)

8.4

El debut de los escoceses Franz Ferdinand es tan hipster que se adelanta incluso cuatro o cinco años a la existencia de ese término. Su sonido post-punk sacado de Interpol y sus letras, canallas y mentirosas pero balsámicas, crean un prometedor comienzo de carrera. Hablando sobre guitarras eléctricas cocidas en alcohol y drogas para el fin de semana, temas como Take Me Out, The Dark of The Matinée o Tell Her Tonight dejan la rutina y el estrés de lado para reflotar a la lastrada juventud ahogada en su particular mar de inquietudes e inculcarle las innegables virtudes de la cultura de la fiesta y la desconexión. Sexo pasajero, romances, pequeños detalles, elegancia urbanita y mucha cara son la tónica general de cortes como Jacqueline, que abre el LP, Cheating On You o Darts Of Pleasure. La guía perfecta para entonarse antes de salir a correr por la gran ciudad en busca de la discoteca más repleta.

Take Me Out https://youtu.be/GhCXAiNz9Jo
The Dark Of The Matinée https://youtu.be/gbv41rqWERA

viernes, 6 de mayo de 2016

Sufjan Stevens / Carrie & Lowell

(2015, Asthmatic Kitty Records)
(gen: folk)

9.1

En su disco más espiritual el norteamericano Sufjan Stevens habla como no había hecho hasta ahora sobre la muerte y los lazos familiares. El cantautor ha tocado multitud de estilos a lo largo de su carrera, desde los puramente narrativos y geniales Michigan e Illinois hasta el experimental The Age of Adz (no precisamente uno de mis favoritos) o el delicado Seven Swans. Sin embargo, Carrie & Lowell es una vuelta de tuerca sobre sus ya públicas creencias religiosas y sus largas reflexiones trascendentales: la fantasmal y melancólica Should Have Known Better versa sobre los asuntos no resueltos que vamos dilatando en el tiempo, y se erige como una llamada a no retrasar más la conclusión de dichas historias, para no arrepentirnos en nuestro último momento por haber dejado importantes cabos sueltos. Precisamente de no arrepentirnos va la potente Fourth Of July: nuestra biografía, con sus singularidades y quizás por desgracia sus carencias, es única en la historia, y pese a lo que nos pueda pesar, podemos sentirnos orgullosos de ella.
Y es que a pesar de toda la pompa y circunstancia que se le da a la vida, a los objetivos personales, profesionales y a la imagen de uno, no somos más que humanos, imperfectos, tan capaces como incapaces, como canta Stevens en John My Beloved. En definitiva Carrie & Lowell es el diario del último adiós, el repaso a nuestro legado y, sin fustigarnos demasiado, el ajuste de cuentas con nosotros mismos. Un repaso que debe servirnos para darnos cuenta de que ese momento de lucha con la muerte ha de ser el único en que echemos la vista atrás: durante el resto de la vida, siempre con la vista puesta en el futuro.