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miércoles, 15 de junio de 2016

Radiohead / Hail To The Thief

(2003, Parlophone)
(gen: rock)

8.3

En cierto modo Radiohead nunca ha dejado de ser una banda con alto contenido político. Kid A fue una pancarta política contra la alienación del nuevo modo de vida digital, si bien sus preceptos eran difíciles de absorber debido al alto cripticiscmo que rodeaba a todo el álbum. OK Computer era todo un mazazo antiglobalización y antitecnificación, una distópica reflexión sobre la pérdida del carácter humano de las cosas y de la superficialización extrema de la sociedad con el objetivo de alejarla de cuestiones trascendentales. Sin embargo, ambos discos (sin duda la cumbre de la historia del grupo) estructuraban su crítica en una forma demasiado abstracta, metafísica. Hail To The Thief en cambio era un salto a la yugular del occidente neoconservador, belicista, apático en lo moral, ansioso de beneficios cortoplacistas y placeres personales de la más baja complejidad. En cierto modo Hail To The Thief fue un intento de devolvernos a la realidad que habíamos dejado de lado tras el 11-S, el atentado que entumeció la mente colectiva que, si no tenía poco con los cambios tecnológicos, el problema de la burbuja punto com, la desigualdad y todo el trastorno emocional del cambio de milenio, ahora se enfrentaba también a un supuesto enemigo con turbante en un desierto lejano del que nadie sabía nada, ni siquiera quienes supuestamente manejan los hilos. "2+2=5" es el tema que abre este disco, el martillazo directo a los dientes de quienes se tragaron las excusas gubernamentales para invadir Irak y ser racista (ésta es una opinión de Radiohead), mientras que "There, There" se erige como una oda a la incertidumbre, en todos los aspectos, de los nuevos tiempos. Hail To The Thief es, desde The Bends (1995) y seguramente superando a éste, el disco más rock en términos puros de Radiohead, lo cuál no quiere decir, como siempre con esta banda, que no quepa hueco a la experimentación: "A Punchup At A Wedding" es la rabia contenida del pasivo agresivo que desconfía de todos y de todo en un midtempo genuinamente presidido por el piano en detrimento de la guitarra que protagoniza la mayor parte del álbum. "Myxomatosis" es otro momento de libre albedrío creativo de efectos electrónicos y distorsión sobre los que Thom Yorke habla de la prensa contemporánea como si de un verdadero parásito cerebral se tratase, y es que en la locura politicosocialterroristoeconómica de la primera mitad de los 2000, el papel que jugaba la prensa no sólo fue decisivo a nivel global, sino que desembocó en algunas de las peores decisiones a nivel moral de la mente colectiva de la historia.

domingo, 22 de mayo de 2016

Radiohead / A Moon Shaped Pool

(2016, XL Records)
(gen: rock/electrónica/experimental)

9.1

A ver cómo explico yo este disco. Que Radiohead es la banda de rock en activo más importante que existe no lo digo yo (que también, que cojones), pero si tenemos en cuenta la relevancia que el trabajo de los de Thom Yorke ha tenido en la música del siglo XXI, a nivel de rock, de electrónica, de estilo lírico y de temática, no hace falta que lo diga nadie para ser algo evidente, incluso cuando su carácter "alternativo" (Dios sabe que quiere decir eso hoy día) la marginaliza a una parte grande pero minoritaria del público. No se trata de ser original ni de buscar una finalidad concreta a la obra de Radiohead, se trata de tener una perspectiva global del tiempo en que se encuentran, de la forma de hacer que tienen y de lo que transmiten álbumes como OK Computer, Kid A, In Rainbows o The Bends. Radiohead ya no es ni siquiera una marca, como muchos la consideran, es una corriente, un género en sí mismo del que han nacido mil y una bandas (por citar las más conocidas, Coldplay, Keane, Arcade Fire, Interpol, el Muse más reciente, el Wilco post-Summerteeth, Modest Mouse...). A Moon Shaped Pool es, por tanto, un batido de todos los estilos que la banda ha tenido a lo largo de sus historia.
Para entender eso, hay que aunar dos ideas entorno a A Moon Shaped Pool: en primer lugar gran parte del trabajo esta formado por canciones que Radiohead tiene en el tintero, al menos, desde la era The Bends (1995) y que a través de los años han ido acumulando polvo de las distintas fases del grupo; y en segundo lugar la evidente influencia que el trabajo en solitario de Yorke en los últimos años ha tenido en la ejecución final del disco. De ambos preceptos resulta la mezcla de temas electrónicos y excesivamente abstractos como Daydreaming o Decks Dark (dos que son de lo mejor del LP) con cortes como Burn The Witch, más política y con presencia dominante de guitarra, muy a lo "era Hail To The Thief". Esta es, por cierto, la mejor canción del disco por todo lo posible: es actual (crítica al racismo, la intolerancia y la actitud reaccionaria en boga por el asunto refugiados y la islamofobia) y recuerda a cuando Radiohead era comprendida como pop rock de guitarra (los comienzos de la banda). Por eso consideraré a Burn The Witch como "una segunda juventud revolucionaria".
Desert Island Disk es un corte más intimo, nacido del romance entre Amnesiac (2001) y una guitarra, mientras que vocalmente no se aleja en nada de cualquier canción de The King Of Limbs (2011) (vaya mezclita). Glass Eyes podría haber sido el tema que cerrase el Kid A del año 2000, como un Treefingers con letras: una meditación sobre lo entumecidos que nos sentimos todos en medio de la rutina moderna que en cierto punto se vuelve tan irreal como un sueño. True Love Waits por fin ha sido grabada en versión de estudio y cierra el disco como un fantasma: la oyes pero no la ves, es escurridiza y te asusta, no se la entiende, pero la acabas queriendo (esa definición vale tanto para la canción como para su mensaje, el amor).
En fin, que sí, que lo han vuelto a hacer. (nota: Kid A sigue siendo mi favorito para siempre y pa' los restos)


jueves, 5 de mayo de 2016

Radiohead / The King Of Limbs

(2011, XL Records)
(gen: electrónica/experimental)

7.9

Para The King Of Limbs Radiohead mezcló en una coctelera su faceta más puramente rock de (sobretodo) Hail To The Thief e In Rainbows con el espíritu electrónico y aventurero de Kid A/Amnesiac. El resultado es una versión orgánica, menos fría y más "biológica", de Kid A. El LP está plagado de una sensación de levedad, de indiferencia y despreocupación, como si lo antinatural fuese comerse la cabeza con los problemas artificiales creados por nuestra propia mente (de hecho, así es). De eso habla Bloom, que abre el disco. Give Up The Ghost roza casi la definición de tema en acústico, y es una delicatessen dentro de la discografía del grupo: minimalísmo lírico y acordes tensos para recurrir al amor como evasión para los quebraderos de cabeza. Morning Mr. Magpie es casi una reprimenda paternal pero a la inversa, una llamada a no cumplir tanto las reglas. De eso va en cierto modo también Little By Little, aunque con un aderezo extra de irritabilidad y actitud pasivo-agresiva: ¿sabes de estas veces que vas por la calle y estás al borde de un ataque de nervios? pues eso. 
En términos generales no es el mejor álbum de Radiohead, pero tampoco es el peor, es un disco que como tal sigue su propio estilo, nunca antes visto en la banda pese a sus semejanzas conceptuales con la "era Kid A". Es evidente que una banda como esta nunca deja de sorprender, y con The King Of Limbs no iban a ser menos, sin embargo queda un extraño vacío, una sensación de carencia cuando uno termina de devorar los 37 minutos de esta tétrica aventura por los bosques de la mentalidad humana que es el octavo trabajo de estudio de una de las bandas más importantes de la historia del rock.


Give Up The Ghost https://youtu.be/zIupuBQ8W_c

miércoles, 27 de abril de 2016

Radiohead / Airbag/How Am I Driving? EP

(1998, Capitol Records)
(gen: rock/experimental)

9.5

Momentos solemnes que hacen historia. Pasan todos los días y no nos damos cuenta, en la gran política, en los laboratorios, en la buhardilla de un pintor o en la mente de un músico. ¿Y si de la idea de una canción surgiera la forma de entender la música de nada menos que el siguiente milenio? ¿Somos capaces de asimilar la trascendencia que algo tan mundano como componer una canción puede tener en la vida de medio mundo durante años? Thom Yorke lidera la banda británica de rock experimental Radiohead y tiene el honor de firmar junto a sus colegas uno de los discos más influyentes de la historia, OK Computer (1997). Su tracklist ya cambió la dirección del rock contemporáneo de finales de los noventa y sentó el precedente de la oscura meditación antimaterialista que sirvió de guía a miles de cantantes durante los 2000. Sin embargo había más, ya que entre las caras B de aquel álbum se ocultaban cortes muy especiales. Vieron la luz en un EP de 25 minutos en 1998, que se titulo Airbag/How Am I Driving? y que contenía temas que presagiaban en lo que se convertiría la mítica banda durante la siguiente década (y, por extensión e influencia, en lo que se convertiría la música en general). En el año 2000 los ingleses lanzaban el álbum Kid A, una oda electrónica contra la masificación, tecnificación y el endeudamiento moral del mundo "post-apocalíptico" de la era digital. De nuevo, otro estacazo en la historia de la música: un millón de copias vendidas de canciones en el polo opuesto a lo que pinchan las radios, la antítesis de lo comercial, en definitiva, verdadero arte marginal en el que se fijarían los grandes "artistas" cuyas canciones si que son conocidas y recordadas por todos.
Pues bien, entre aquellos OK Computer y Kid A se encuentra este EP, como un muro divisorio que más bien es un tunel entre las dos eras de Radiohead, y la pista que eleva esta afirmación al exponente infinito es Meeting In The Aisle, un tema puramente instrumental y sencillamente perfecto. Se puede sentir en él la transmutación de una banda de rock más en un concepto elevado, una forma filosófica de entender la música. Es como una adolescencia condensada a lo bestia en 3 minutos 10 segundos; es la plasmación en instrumentos de los ojos como platos abiertos de los de Radiohead ante la misión que tenían por delante y de cara al siglo XXI: la de estar por encima del sistema, desmontándolo, desnudándolo y despertándonos del sueño de su cruel morfina.
Y es que en definitiva el paso de la guitarra a los efectos generados por ordenador no era una mera cuestión de cambios de estilo dentro de un grupo de rock, era el reflejo de un cambio en el equilibrio de los tiempos, el abandono de lo antiguo y el secuestro por lo moderno. Un secuestro que en un mundo 18 años mayor, en el que esa falsa sensación de libertad y esa sospecha de vivir con nuestros hilos movidos por manos invisibles e innombrables... ¿no es acaso más real que nunca?

jueves, 21 de enero de 2016

Mis Top 5: Radiohead y Vampire Weekend

Aprovechando por un lado el regreso de la banda de Thom Yorke a los escenarios (¿antesala a un nuevo álbum de estudio?) y mi reciente obsesión por la banda neoyorkina liderada por Ezra Koenig, comparto mi lista de los 5 mejores temas de sendas bandas. Cortes que con muy baja probabilidad oiríais en la radio o encontraríais en el número 1 de las listas de éxitos, pero cuya influencia artística en el rock contemporáneo es innegable.

Radiohead

5. Karma Police (del álbum OK Computer, 1997)
- La justificación intelectual de la justicia universal.
4. Fake Plastic Trees (del álbum The Bends, 1995)
- La soledad del alma en un mundo exponencialmente artificial.
3. Reckoner (del álbum In Rainbows, 2007)
- La fragilidad de la vida ante el tiempo y la materia (alerta: brutal).
2. Paranoid Android (del álbum OK Computer, 1997)
- No solo un himno de los 90, sino una vanguardista llamada de atención sobre la saturación mental que la era Internet vertiría sobre la humanidad.
1. Everything In Its Right Place (del álbum Kid A, 2000)
- El futuro antes de tiempo: el siglo XXI nos venía (y nos viene) grande.

> Vampire Weekend
5. Oxford Comma (del álbum Vampire Weekend, 2008)
- A la juventud, quizás, le haga falta un guantazo.
4. Giving Up The Gun (del álbum Contra, 2010)
- Si tú no confías en ti mismo, NADIE lo hará. (alerta: imposible no bailarla)
3. Cape Cod Kwassa Kwassa (del álbum Vampire Weekend, 2008)
- Ser natural no debería estar mal visto.
2. Ya Hey (del álbum Modern Vampires of the City, 2013)
- Si Jesucristo levantase la cabeza, se volvería a la cueva.
1. Step (del álbum Modern Vampires of the City, 2013)
- Esas mariposas en el estómago cuando la ves.

domingo, 4 de octubre de 2015

Radiohead / In Rainbows

2007, XL

9.6


El séptimo álbum de Radiohead fue tan inesperado como obvio. Fue el giro lógico que los de Oxfordshire debían tomar tras Hail To The Thief, pero como es propio en ellos la ejecución final sobrepasó las barreras de lo predecible para adentrarse en la maestría como solo ellos han sabido hacer siempre. Musicalmente es el hijo fruto del encuentro furtivo entre The Bends y Kid A, con el contenido íntimo, personal e introspectivo del primero y la burbuja pesimista del segundo, si bien la densidad de In Rainbows es menor en comparación con el muro sonoro de Kid A.

La portada multicolor no hace más que ocultar una fortísima preocupación por el amor inaccesible y difícil al que no podemos limitar por más que queramos (House Of Cards, Faust Arp, All I Need). Chocamos contra el fracaso y nos abate el cansancio ocasionado por los errores que cometemos una y otra vez. Y es que aunque creamos avanzar no hacemos más que dar vueltas en círculos, según canta Yorke en 15 Step, apertura del disco.
No hay espacio para la esperanza en In Rainbows, la sublime Reckoner lo deja bien claro en su trascendental composición instrumental. Nude no sirve más que para meterse en la cama todo el día y dejarse devorar por la depresión, y aunque puntualmente parezca que las cosas van bien (como en la rockera Jigsaw Falling Into Place), la perdición llega tarde o temprano y tras toda buena racha, de nuevo la banca gana (sirva de ejemplo la oscura y experimental Videotape).
Un álbum que pese a tratar de deprimirnos con sus demoledoras letras y distópicas melodías, debe interpretarse al revés, como una guía sobre "como no enfrentarse a nuestras pesadillas" para encontrar a nuestros sueños.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Radiohead / Amnesiac

2001, Parlophone

9.0


Cuando uno esta inspirado le resulta difícil no aprovechar la visita de las musas. Tras la paliza que supuso para ellos el encontronazo con la fama en el tour de OK Computer (1997/1998), el humor estaba por los suelos en los miembros de Radiohead , la que a día de hoy es la banda de rock activa más influyente de los últimos 20 años. No se hallaban al borde del suicidio, pero la mella emocional de semejante bofetón de éxito en Europa, Estados Unidos y Japón fue profunda, sobre todo en el cantante y líder del grupo, Thom Yorke.
Quizás en un intento por distanciarse de su propio sonido y matar su momentum comercial, o quizás en una jugada astuta para afianzarlo, los de Oxford se reunieron para obtener rédito del interés por nuevos senderos musicales que había despertado toda aquella tormenta de desencanto con la industria musical e inesperada aclamación crítica. De aquellas sesiones surgieron multitud de grabaciones: algunas de ellas dieron forma al clásico, influyente, inmejorable, imprescindible y vanguardista Kid A (2000), mientras que otras se quedaron en el tintero.
De aquellos iniciales descartes salió Amnesiac, una aproximación aún más experimental (si cabe) en forma que el magistral Kid A. Y por mucho que la banda afirme que son dos álbumes independientes que solo comparten la era en que fueron concebidos, el nexo de unión entre ambos trabajos es obvio. El propio titulo del disco hace referencia a la incoherencia y la translucidez de la mente y la percepción, mientras que a medida que uno se sumerge en el tracklist se encuentra con temáticas casi idénticas (crítica social, crisis de identidad, tensa desesperación), formas musicales difusas, matices electrónicos y hasta incluso nuevas versiones de temas de Kid A (Morning Bell, esta vez en una producción rítmicamente más acelerada).

La simetría con su antecesor se rompe en la sencillez de la portada del CD, pero no pasa de ahí, pues tan solo pulsar el play nos encontramos un equivalente del Everything In Its Right Place: Packt Like Sardines In A Crushed Tin Box. Packt es un tema estructuralmente progresivo, antesala del cáliz electrónico que lidera al resto del álbum. Es la expresión ordenada del desorden, la incesante espera de aquello que nunca llega y el negativo impacto que ello tiene en nuestro carácter. Pyramid Song, con evidente influencias egipcias no solo en su letra sino en su partitura, es un peculiar canto a la muerte y a la paz del descanso eterno. Dicho así puede parecer tétrico, pero sin embargo el corte difiere en su ambiente del mensaje que transmite, que, hasta la fecha, muestra el lado más puramente espiritual de Thom Yorke.
En la cima del cripticismo de toda esta era creativa, Radiohead firma Pulk/Pull Revolving Doors donde se habla de las mentiras y medias verdades de la vida, así como de las oportunidades que perdemos por ello ("There are doors that let you in and out but never open, and there are trapdoors that you can't come back from"). De cara a la faceta política del grupo no nos quedamos con las manos vacías gracias a You And Whose Army y I Might Be Wrong. La primera, infantilmente provocativa a oída superficial, es en realidad la más madura proclama de supervivencia frente al poder gracias a su introducción lenta pero punzante de piano y su catarsis instrumental con guitarra y batería añadidos. I Might Be Wrong, tema imprescindible en quienes acceden al grupo, la complementa como esperanzadora mirada al futuro frente al pesimista presente.
Knives Out resuena desde otra dimensión en un extraño dinamismo entre la voz al borde de la angustia de Yorke y la simple pero funcional base de guitarra. Con una conclusión tan confusa como el resto del track, estamos a medio camino entre una crítica al sistema y una declaración personal del cantante que despierta a la sucia realidad y trata de escapar de ella y de su opresión.

Tras el muro divisorio de la ya mencionada Morning Bell "2.0" se encuentra el rock experimental al cuadrado, el ensayo dentro del ensayo. La recta final de Amnesiac es sonoramente más libre y líricamente más próximas a la propia banda, con reflexiones sobre el mundo de la música en Dollars And Cents (aparente crítica al capitalismo pero en realidad una particular vista de la monetización y pérdida de valores artísticos de la música actual) y en Like Spinning Plates (al igual que la base instrumental del tema, grabada con efecto de reproducción a la inversa, es el propio cantante el que en su entorno va contracorriente con respecto a sus compañeros/competidores de profesión). El punto final se titula Life In A Glass House y es un bofetón ante la hipocresía de la sociedad occidental tan solo preocupada por las desigualdades cuando ve el anuncio de una ONG en televisión o a la hora de entablar conversación en cenas donde prima aparentar compromiso.
Amnesiac, un LP tan parecido a Kid A y la vez tan singular y diferente.

I Might Be Wrong https://youtu.be/BopLWdixRkM

viernes, 11 de septiembre de 2015

Radiohead / The Bends

1995, Parlophone/Capitol

8.0

La primera vez que escuche un disco de Radiohead lo hice atraído por su portada. Confundí al grupo con alguno de los que mis padres oían en su juventud allá por los 80. El muñeco de la carátula de The Bends me resultaba oscuramente atractivo: esa mueca a medio camino entre el placer y el abandono del alma al cuerpo, todo camuflado tras el color alterado, lo que le daba un aspecto digital y casi enfermizo. Más tarde me daría cuenta de que ni por asomo aquello se acercaba a lo que mis padres oían en las dicotecas de su tiempo. Esto era demasiado "real", demasiado "1995", demasiado "ruidoso" y "raro" para ellos.
Recuerdo perfectamente viajar solo en el tren de vuelta a casa desde la universidad, casi de noche, lloviendo, y trascender espiritualmente con los acordes de Planet Telex. No sabía donde me estaba metiendo pero me gustaba demasiado como para preocuparme por ello. Las letras eran tan crípticas y el trabajo instrumental tan denso y nocturno como el paisaje tras la ventana.
Eventualmente Planet Telex se convertiría en uno de los mejores comienzos de álbum que, hasta hoy día, he escuchado (de hecho los de Oxfordshire cuentan con otros arranques de disco históricos como Airbag, 15 Step o, como no, la perfecta, sublime, destrozadora y alienígena Everything In Its Right Place).
The Bends es un trabajo rock en lo que popularmente cabría esperar de tal etiqueta, y en comparación con el resto de la discografía de Radiohead, junto con su embarazoso debut Pablo Honey, los únicos títulos próximos a lo que en el entorno de hoy día se consideraría música radiable. Es por eso quizás que este The Bends está aceptado por gran parte del público como el mejor trabajo de la banda, pero yo me siento personalmente en la obligación de otorgar un mayor valor artístico a la experimentación de los posteriores OK Computer y, sobre todo, Kid A. Todo ello sea dicho sin menospreciar, en ningún caso, al resultado global del disco entorno al que giran estos párrafos.
Volviendo al tracklist, continúa tras Planet Telex el corte titulado de igual forma que el LP que, muy en la onda del guitarreo noventero, trata sobre la alienación social y la dependencia de la pareja cuando, por las propias dinámicas del romance, nos alejamos del resto de amistades.
Uno de los tracks más conocidos de Radiohead y, sinceramente, el único que aquí en España he oido por la radio alguna vez es High And Dry. Con tono mas reflexivo, encaramos un tema dedicado a las personas excesivamente preocupadas por su imagen y el modo en que ésta es proyectada hacia los demás, lo que los vuelve débiles ante la más mínima crítica. Un reflejo de la sociedad cada vez más preocupada por los méritos, la buena fama y el reconocimiento de las personas que por las propias personas.
Fake Plastic Trees es un corte de índole más personal, donde Thom Yorke nos abre las puertas de su dolor al ver como su amada lo abandona en beneficio de alguien mejor que él tan solo en su fachada. Una conexión conceptual con la importancia de las apariencias discutida en High And Dry, y es que de la experiencia personal de Yorke éste extrae la amplia reflexión sobre la superficialidad entorno a la cual se estructura todo el álbum.
Subiendo de nuevo el tempo llega la guitarra eléctrica liderando Bones, donde el cantante recuerda nostálgico la realidad de las emociones tal como las sentía cuando era niño, y como esa innata capacidad se ha perdido a medida que la frialdad de los años le han azotado una y otra vez mediante decepciones y desencantos.
Llegados a Nice Dream me resulta árduo saber si ésta es la mejor pista de The Bends o si, por el contrario lo es Planet Telex. La apertura del disco desconcierta con sus codificadas letras y enigmáticos acordes, pero el trabajo melódico de Nice Dream lo sitúa muy alto gracias a su emotiva progresión. Añadiendo el mensaje de evasión de las letras, donde Yorke recurre a los sueños y la imaginación como escape de la deprimente vida real, acabo saliendo de dudas y situo a este precioso, hipnótico y relajante track en la cima de The Bends.
Avanzando en el camino del LP recorro la metafórica Just y llego a My Iron Lung, un instrospectivo ensayo sobre la decadencia y pérdida de valores de la juventud, factores que ya comenzaban a despuntar en aquel 1995 de hace 20 años.
"Wish that I was bullet proof" canta Thom en el tema casi igualmente titulado (Bulletproof... I Wish I Was), algo que todos hemos deseado cuando las balas de verdad se convierten en lo menos hiriente de cuantas cosas nos hacen daño. Desamor y depersonalización en Black Star y desencanto con la madurez ligeramente aderezado con crítica política en Sulk, todo antes de llegar a la conclusión de The Bends de la mano de Street Spirit (Fade Out).
49 minutos de intensa preocupación por el cierre de una etapa de la vida tan convulsa como es la juventud, la cual da paso a otra tan bella como absurda que es la adultez. Sonidos moderadamente comerciales comparados con los posteriores proyectos del grupo pero, de todos modos, calificables como una joya reivindicativa y compleja en fondo y forma.
 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Radiohead / Kid A

2000, Parlophone

10


El ser humano es un animal de costumbres. Dale a un hombre una rutina y poco a poco creará a su alrededor una zona de confort. Introduce una mínima alteración en su orden diaria, y aunque tarde o temprano podrá acostumbrarse, el caos inicial está garantizado.
La entrada en los 2000 supuso un cambio a muchos niveles. La transición a un nuevo milenio es algo casi litúrgico por el simbolismo que implica. Durante siglos, ese momento se consideró el futuro, y a nuestra generación le ha tocado vivir esa distopía que en muchas mentes se avecinaba oscura.
Fue tal vez ese pesimismo sobre la llegada de la nueva era lo que la convirtió de hecho en un distante pasaje que recordamos como turbio y, aunque acelerado en muchos sentidos, de transcurrir lento. Años de explosivo crecimiento económico como antes en la historia se había imaginado, la dominación total del término "digital" sobre el modo de vida humano a todos los niveles, la saturación informativa (aún nada comparada con la década posterior) y el desencanto generalizado con la situación de las cosas. Aunque la economía fuese boyante, la desigualdad jamás había sido tan pronunciada. Aunque la tecnología hiciese nuestra vida más fácil, nuestra dependencia nos hacía totalmente vulnerables a su mal funcionamiento. Y aunque vivíamos en el futuro, la sociedad, en su alma más básica, se sabía sin reconocerlo más primitiva que nunca.
Tras el huracán comercial y crítico que supuso OK Computer en 1997, la banda inglesa Radiohead se enfrentaba a una grave crisis de identidad. La fama, la constante exigencia de su status de artistas de culto y la realización de la situación global que atravesaba la raza humana tal y como describí en el anterior parrafo, llevaron a Thom Yorke y el resto de su equipo a tomar un camino radicalmente opuesto al esperado por el público. Si bien la reacción inicial de la fanbase de Radiohead fue de desconcierto ante la ausencia notable de guitarra en muchos temas o la abstracción lírica, hoy podemos asegurar que Kid A no es solo uno de los mayores hitos de la experimentación del rock electrónico, sino que es en sí mismo la cumbre de la música y el mejor disco de la historia.
A un primer contacto con Kid A puede sonar totalmente desquiciado afirmar que este LP es el mejor disco de todos los tiempos, sin embargo una vez que se interpretan las letras, se pone en contexto con el período temporal al que representa, se entienden los sentimientos de la banda durante su grabación y composición y se dispone todo ello sobre la atmósfera musical que forma el tracklist de 50 minutos, no se puede alcanzar otra conclusión entorno a él.
Esta críptica pieza de arte contemporáneo, irónicamente atemporal pese a ser la cápsula perfecta del año en que vió la luz, abre con Everything In Its Right Place. Una estructura midtempo iniciada por teclado electrónico donde la voz de Thom Yorke, distorsionada, canta minimalistas estrofas en el mejor tema de la historia musical. Porque sí, este no es solo el mejor disco de todos cuantos se han grabado, sino que en su interior, en la primera posición de la lista de temas, se encuentra el corte más conceptualmente perfecto y mejor ejecutado hasta el día de hoy, y posiblemente durante el resto de la eternidad. Everything In Its Right Place es un viaje a lo profundo de una mente confusa, desconectada de la realidad por haber sido precisamente expuesto a una sobredosis de la misma. Es la máxima expresión de la pequeñez individual frente a la vida, al sistema y al tiempo.
Kid A es el título del que toma nombre el álbum. Una crítica a la mecanización de la sociedad y las personas cantada por la voz de Yorke, siniestramente digitalizada y distorsionada a mayor escala que en Everything In Its Right Place. "Rats and children follow me out of town" es una de las líneas, todas tan aleatorias como cargadas de sentido si se interpretan en el contexto del disco. Radiohead habla aquí de la pérdida total de emociones e inocencia.
The National Anthem avanza en la pérdida de la cordura. Esta vez nuestro narrador relata el momento en que descubre que todo el mundo se encuentra en la misma "irrealidad" distorsionada de la vida ajetreada que él. En cambio parece darse cuenta del sin sentido en el que todos vivimos, algo a lo que los demás aún son ajenos. La luz comienza a aparecer ante sus propios ojos.
How To Disappear Completely es la negación de la gran mentira, la profunda depresión de descubrir que en nuestra incesante batalla por la felicidad, todos los días son iguales y no hemos recorrido un solo metro del camino. Estamos justo donde empezamos, y se nos evaporan los años buscando lo que no encontramos. Este tema en concreto tiene una doble lectura muy personal para el líder de la banda, que escribió este track a raíz de una crisis existencial en pleno tour de OK Computer, donde un vistazo atrás sobre el éxito y el cambio en su vida fue un trago demasiado denso para asimilar.
Nos encontramos con un tema puramente instrumental en Treefingers, que añade densidad a la estructura musical oscura, invernal y neblinosa de todo el disco. Optimistic es una feroz crítica al capitalismo desmedido, culpable de la desentización a escala masiva sobre la que se lamenta la banda durante la primera mitad del CD. In Limbo es una prolongación de Optimistic, donde trataremos de hacer ver al resto de habitantes de la gran mentira cuál es la verdad oculta que hemos intuido bajo el materialismo, la rutina y lo mundano, aunque aún no la tengamos del todo clara.
Idioteque es un punto clave en la discografía de Radiohead, y resalta como uno de los cortes más influyentes en la carrera de concienciación de la banda. Con ritmo acelerado los chicos nos abofetean para aleccionarnos sobre la pérdida generalizada de los valores tradicionales de generosidad, contemplación, empatía y comprensión mutua. No deja títere sin cabeza la riqueza lírica de Yorke en este track de 5:10.
En Morning Bell por fin nos decidimos a escapar de esta espiral de locura digital, y a toda velocidad miramos hacia atrás viendo como el resto de marionetas sigue bajo los hilos del sinsentido moderno.
"Nobody wants to be a slave, Walking walking walking walking..."
Everything In Its Right Place https://youtu.be/onRk0sjSgFU

Radiohead / OK Computer

1997, Parlophone

10


Tuvieron que ser unos años muy difíciles. Yo aún era un renacuajo a finales de los noventa, pero por todo lo que he visto y leído después, entiendo que fueron una verdadera transición cultural, social, económica y política. Seguramente en aquel momento no pareciese tan oscura como, con perspectiva, me lo parece hoy día, pero sin duda fue un punto de inflexión: el cambio de milenio, el boom de las punto com e internet, la globalización...
Estas palabras no serán ni una gota en el océano de cuanto se ha escrito acerca de este clásico contemporáneo que, tanto por su influencia en el rock posterior como por la capacidad tan enigmáticamente perfecta para encapsular el período de la historia en que nació, ha sido archivado este año en la Librería del Congreso de los Estados Unidos por su importancia histórica y cultural (será verdad cuando los yankees guardan con celo una obra británica).
OK Computer, 12 temas y 54 minutos que divergen de lo que hasta ese momento era una banda de rock británica más que había publicado dos años antes un interesante álbum llamado The Bends. Después de OK Computer, la fama y el culto inesperados que tanta mella hizo en las vidas de los integrantes del grupo (fama y culto que se intentaron quitar de encima con Kid A (2000) y que solo consiguieron afianzar aún más con ese trabajo).
Esta joya atemporal abre con Airbag, una oda a la falsa sensación de seguridad que nos transmite la tecnología. La sigue Paranoid Android, uno de los temas de mayor duración de la discografía de Radiohead. Un tema de 6:23 con varios actos donde queda patente la confusión de la vida moderna y la tormenta emocional que la sociedad plástica desata en el interior de quien se vuelve consciente de dónde estamos.
Algo tan mundano como el transporte, sí, coger el tren o el bus todos los días se convierte en algo tan mecánico y carente de emociones que merecía ser recogido en Let Down con maestría electrónica. Versos dedicados a la rutina, sublime y descorazonador al mismo tiempo.
Karma Police es una llamada a mantener nuestra salud mental en aquellos momentos en que estamos a punto de perderla. No Surprises, una melodía mucho mas íntima, es el himno panfletario del disco: levántate contra el sistema o sigue muerto en vida, tu eliges. Subterranean Homesick Alien, Exit Music for a Film, Electioneering, Lucky... completan el tracklist de esta obra maestra del rock, cápsula de 1997. Una señora píldora de hiperrealidad.