8.0
La primera vez que escuche un disco de Radiohead
lo hice atraído por su portada. Confundí al grupo con alguno de los que
mis padres oían en su juventud allá por los 80. El muñeco de la
carátula de The Bends me resultaba oscuramente atractivo: esa mueca a
medio camino entre el placer y el abandono del alma al cuerpo, todo
camuflado tras el color alterado, lo que le daba un aspecto digital y
casi enfermizo. Más tarde me daría cuenta de que ni por asomo aquello se
acercaba a lo que mis padres oían en las dicotecas de su tiempo. Esto
era demasiado "real", demasiado "1995", demasiado "ruidoso" y "raro"
para ellos.
Recuerdo perfectamente viajar solo en el tren de
vuelta a casa desde la universidad, casi de noche, lloviendo, y
trascender espiritualmente con los acordes de Planet Telex. No sabía
donde me estaba metiendo pero me gustaba demasiado como para preocuparme
por ello. Las letras eran tan crípticas y el trabajo instrumental tan
denso y nocturno como el paisaje tras la ventana.
Eventualmente
Planet Telex se convertiría en uno de los mejores comienzos de álbum
que, hasta hoy día, he escuchado (de hecho los de Oxfordshire cuentan
con otros arranques de disco históricos como Airbag, 15 Step o, como no,
la perfecta, sublime, destrozadora y alienígena Everything In Its Right
Place).
The Bends es un trabajo rock en lo que popularmente
cabría esperar de tal etiqueta, y en comparación con el resto de la
discografía de Radiohead, junto con su embarazoso debut Pablo Honey, los
únicos títulos próximos a lo que en el entorno de hoy día se
consideraría música radiable. Es por eso quizás que este The Bends está
aceptado por gran parte del público como el mejor trabajo de la banda,
pero yo me siento personalmente en la obligación de otorgar un mayor
valor artístico a la experimentación de los posteriores OK Computer y,
sobre todo, Kid A. Todo ello sea dicho sin menospreciar, en ningún caso,
al resultado global del disco entorno al que giran estos párrafos.
Volviendo al tracklist, continúa tras Planet Telex el corte titulado de
igual forma que el LP que, muy en la onda del guitarreo noventero,
trata sobre la alienación social y la dependencia de la pareja cuando,
por las propias dinámicas del romance, nos alejamos del resto de
amistades.
Uno de los tracks más conocidos de Radiohead y,
sinceramente, el único que aquí en España he oido por la radio alguna
vez es High And Dry. Con tono mas reflexivo, encaramos un tema dedicado a
las personas excesivamente preocupadas por su imagen y el modo en que
ésta es proyectada hacia los demás, lo que los vuelve débiles ante la
más mínima crítica. Un reflejo de la sociedad cada vez más preocupada
por los méritos, la buena fama y el reconocimiento de las personas que
por las propias personas.
Fake Plastic Trees es un corte de índole más personal, donde Thom Yorke
nos abre las puertas de su dolor al ver como su amada lo abandona en
beneficio de alguien mejor que él tan solo en su fachada. Una conexión
conceptual con la importancia de las apariencias discutida en High And
Dry, y es que de la experiencia personal de Yorke éste extrae la amplia
reflexión sobre la superficialidad entorno a la cual se estructura todo
el álbum.
Subiendo de nuevo el tempo llega la guitarra eléctrica
liderando Bones, donde el cantante recuerda nostálgico la realidad de
las emociones tal como las sentía cuando era niño, y como esa innata
capacidad se ha perdido a medida que la frialdad de los años le han
azotado una y otra vez mediante decepciones y desencantos.
Llegados a Nice Dream me resulta árduo saber si ésta es la mejor pista
de The Bends o si, por el contrario lo es Planet Telex. La apertura del
disco desconcierta con sus codificadas letras y enigmáticos acordes,
pero el trabajo melódico de Nice Dream lo sitúa muy alto gracias a su
emotiva progresión. Añadiendo el mensaje de evasión de las letras, donde
Yorke recurre a los sueños y la imaginación como escape de la
deprimente vida real, acabo saliendo de dudas y situo a este precioso,
hipnótico y relajante track en la cima de The Bends.
Avanzando en
el camino del LP recorro la metafórica Just y llego a My Iron Lung, un
instrospectivo ensayo sobre la decadencia y pérdida de valores de la
juventud, factores que ya comenzaban a despuntar en aquel 1995 de hace
20 años.
"Wish that I was bullet proof" canta Thom en el tema
casi igualmente titulado (Bulletproof... I Wish I Was), algo que todos
hemos deseado cuando las balas de verdad se convierten en lo menos
hiriente de cuantas cosas nos hacen daño. Desamor y depersonalización en
Black Star y desencanto con la madurez ligeramente aderezado con
crítica política en Sulk, todo antes de llegar a la conclusión de The
Bends de la mano de Street Spirit (Fade Out).
49 minutos de
intensa preocupación por el cierre de una etapa de la vida tan convulsa
como es la juventud, la cual da paso a otra tan bella como absurda que
es la adultez. Sonidos moderadamente comerciales comparados con los
posteriores proyectos del grupo pero, de todos modos, calificables como
una joya reivindicativa y compleja en fondo y forma.
Planet Telex https://youtu.be/PXyrCRd1ikw
High And Dry https://youtu.be/BciOfJsqh7M
Nice Dream https://youtu.be/uDLkaISa-B8
High And Dry https://youtu.be/BciOfJsqh7M
Nice Dream https://youtu.be/uDLkaISa-B8

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