miércoles, 9 de septiembre de 2015

John Newman / Tribute

2013, Universal

7.0


La música es un arte que bebe de sí misma. Cantantes que inspiran a otros cantantes, géneros de los que nacen otros géneros que se combinan y crean infinitos estilos.
Innumerables músicos rinden homenaje a sus influencias tomando de ellos rasgos que les sirven para dar forma a sus propios trabajos. En el caso del joven inglés John Newman la dedicatoria a sus ídolos es explícita en Tribute, su debut de estudio.
Su enfoque personal de la obra de sus artistas favoritos en los géneros soul y rock, a quienes por cierto enumera en la apertura homónima del LP. Desde The Jacksons, Nina Simone o Ray Charles hasta Elvis Presley, Tina Turner o The Rolling Stones, todos ellos forman parte de la cultura musical de la que este nuevo cantante ha bebido desde pequeño.
El resultado de su homenaje es un álbum de 45 minutos con resultados ciertamente volátiles. Muchos altibajos no tanto líricos como sí melódicos. Su destreza como escritor es modestamente alabable, pero desde la exclusiva perspectiva de la composición este joven talento debe pulir sus prometedoras cualidades de cara a próximos trabajos.
Tras el tema Tribute sigue el conocido single Love Me Again, en un remodelado estilístico de los éxitos de Rick Astley en los 80. Esta poderosa petición de perdón a la compañera sentimental que nos deja solos ofrece los acordes más remarcables del título.
Losing Sleep sigue la tónica armónica de Love Me Again, aunque en esta historia la desesperación sube un grado e incluso vislumbramos un sombrío historial romántico en la vida del cantante.
La destreza vocal de John Newman es sobresaliente, muestra de ello es el acceso a notas más graves en Easy. Try es una aproximación inclinada más hacia el lado del dance donde Newman sigue tratando de derretir el corazón de su expareja, casi arrastrándose y mostrándole lo dependiente que se ha vuelto de su compañía y sus consejos en el día a día.
Out Of My Head es un punto muy reseñable del tracklist, un tema más acústico donde entra en juego el piano en una combinación muy interesante con la voz del artista que, como si viajásemos a un futuro no muy lejano de forma repentina, ya ha superado la primera fase de su ruptura, aunque de todas formas el dolor persiste junto a los recuerdos. Es en este corte donde resulta más accesible conectar con las emociones de John, pues la partitura está rematada con un especial detalle en la tensión, la desesperación y la tragedia de la pérdida gracias a sus repentinas rupturas de violín y percusión.
Volvemos a los ritmos animados en Cheating y Running, donde nuestro protagonista parece haber terminado de apuntalar su corazón roto. En Gold Dust, otro momento lúcido de Tribute por su trabajo de trompeta y voz distorsionada al fondo, deja las cosas claras con su expareja. Lo pasado, pasado está y aunque fue una experiencia enriquecedora hay que mirar hacia adelante. Hace hincapié en lo emocionado que está ante su nueva vida tanto en Goodnight Goodbye (henchido de restaurado orgullo) como el All I Need Is You, el cierre del disco.
Tribute es, disfrazado de homenaje a sus músicos favoritos, la triste historia con final desenlace del amante abandonado que, poco a poco, vuelve a disfrutar de la luz de los días. Todo un relato de superación ante uno de los mazazos más duros de cuantos nos da la vida.

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