viernes, 25 de septiembre de 2015

James Arthur / James Arthur

2013, Syco Music

8.5


Tengo un conflicto de opiniones acerca de los concursos musicales televisivos. Por el lado de los pros alabo la importancia que se da a la música en un medio tan influyente, lo que permite al público acceder a géneros y artistas que quizás antes no conocían, y también sirven como cantera de la que extraer nuevos y prometedores cantantes. Sin embargo parece dotar a todo el proceso de un cáliz comercial y superficial que desvirtúa la importancia que, siendo desconocida para los ejecutivos de las grandes cadenas, tiene el concepto de este tipo de shows.
A menudo los concursantes de estos espacios cazatalentos se embarcan, tras su paso por los platós, en infértiles y breves carreras en las que publican a lo sumo un álbum intrascendente para volver a caer en el desconocimiento que la población tenía de ellos antes de participar de los concursos.

Sin embargo, a veces suena la flauta y aparecen verdaderas vetas de oro artístico. En 2012, el concurso Factor X, en su edición británica, proclamo como ganador de la temporada a un chico llamado James Andrew Arthur. Con su edad cerrando la primera mitad de la veintena de años, su primer single bajo el paraguas televisivo no solo se convirtió en un éxito instantáneo, sino que serviría como precursor y aviso del derroche de originalidad y talento que aunaría en su debut discográfico. James Arthurtituló a su primer disco de forma homónima y, con 44 minutos de rhythm and blues y fuertes influencias de los grandes maestros del soul, Impossible solo era el principio. La característica elegancia británica del joven no se veía empañada por su apariencia, tatuajes mediante, de chico duro. Mas bien demuestra todo lo contrario en temas como el directísimo You're Nobody Til Somebody Loves You, que abre el disco iluminándonos sobre las virtudes de abrirnos al amor, o en New Tattoo, una preciosa balada blues que hará delicias de la chica a la que se le dedique.
James no es solo un gran letrista, sino que conoce muy bien las plusvalías estéticas de la mezcla de corrientes. Por eso Lie Down destaca como mezcla del tradicional soul negro con el britpop contemporáneo, y le da un giro extra a la tuerca añadiendo la pizca de picardía con la que cuenta el seductor de una sola noche. Este es un claro ejemplo de como sí camelar a una dama para hacerla caer en nuestros brazos durante una única y ardiente ocasión. El chico es además líder natural en aquello de insuflar optimismo, pues la energía que desprende el segundo corte del CD, Get Down, despeja la mente y desvía la mirada del pasado para enfocar a ambas hacia un futuro que, con esfuerzo, solo puede ir a mejor. Sin querer menospreciar a You're Nobody Til Somebody Loves You, considero que la elección de Get Down como apertura para el álbum hubiera sido una decisión mucho más adecuada. Habría dotado de mayor potencia inicial a la experiencia lineal del trabajo sin entrar a saco a la pura escuela soul. Pero bueh, ¿quién soy yo? ¿escoria que disfruta en secreto con Maroon 5 ? Me excusaré echando mano a mi largo catálogo de discos catados a lo largo de mis veintiún años.
Hablando de escoria, Recovery es la oveja negra del disco, un track repetitivamente cansino y carente de originalidad temática, lírica y musical. Quiero pasar de puntillas por él para seguir elogiando el trabajo de este inglés al que la crítica """profesional""" no termina de cuadrar en la aceptación o el rechazo.
La cantante Emeli Sandé , inglesa de madre británica y padre zambiano, aparece en el dueto Roses. No es un track donde solamente salten chispas de pasión sobre la arena de una apartada y solitaria playa entre dos jóvenes de cuerpos entrelazados por la mayor de las atracciones, es un dueto tan ardiente como sofisticado, tan tenso como catártico. Una potente reflexión sobre la fugacidad del amor y las dificultades familiares que merman la felicidad de quien las sufre se esconde bajo la ornamental estructura de cuerda (guitarra durante toda la base y violín en las rupturas hacia el estribillo, sin olvidar el distante piano que acentúa los finales de verso). Roses es el eje central de James Arthur, tanto el artista y el disco, y su trabajo más trascendental gracias a la participación de la prodigiosa voz (y apoyo creativo) de Sandé.
Con el amor por bandera con la forma de una sonrisa rota por los derroteros del destino, el corazón roto y el arrepentimiento se analizan en la mestiza Supposed, mientras que son elevadas al máximo exponente la tristeza y la desesperación en el oscuro y tétrico Suicide. Finalmente hay cabida para la luz al final del túnel de las almas lastimadas en Is This Love?, un track donde Arthur parece haber emulado (con éxito) a, digamos, OneRepublic . Smoke Clouds es una inteligente apuesta por dedicar unos minutos a la juventud atraída por la marihuana como vía de escape a la realidad, mientras que Flyin', cierre del disco y con el mismo propósito comunicativo que Smoke Clouds, es el ejemplo más claro de rap en todo el disco y como tal no combina de ninguna forma con el resto de la obra y lo convierte en un corte excluible casi a la altura de Recovery.
Concluiré valorando también positivamente el dueto con la cantante Chasing Grace titulado Certain Things: una relajada declaración de mutua dependencia sentimental donde lo bueno de nuestra media naranja nos vuelve loco y lo malo lo convertimos en simple anécdota (y nos vuelve más locos todavía).
Oyendo este disco acabo con una sensación de extrañeza, ya que hacía mucho tiempo que había perdido la fe en la televisión como fuente de creatividad de algún tipo (y según tenía entendido y al contrario de lo que la lógica puede dictar, la caja tonta inglesa resta puntos de coeficiente intelectual a mayor ritmo que su hermana española). Sin embargo esta obra de seda musical proviene de un show donde, por una sola vez, lo más importante no fue el dato de audiencia sino el nacimiento de una estrella.

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