7.5
El dinamismo, un factor importante en el trabajo cuando queremos que éste salga bien. Más importante aún es en el caso de la música obtener un resultado fluido. Un disco con canciones que se complementan la una a la otra, donde los minutos discurren como el agua de un río, transmitiendo sus mensajes y grabando sus notas en nuestro subconsciente.
La británica de ascendencia jamaicana Tahliah Debrett Barnett tiene un decisivo punto a su favor en cuanto a dinamismo se refiere, y es que como bailarina que es está en su ADN la destreza de crear armonía en todos los movimientos. Extrapolando esa capacidad al cante y la composición, la artista, bajo el pseudónimo FKA twigs , trae en su primer LP un paisaje urbano y nocturno, sensual pero deprimido, como si canción a canción cada paso adelante dado hacia la entrega a la pasión solo la alejase de su objetivo.
Precisamente esa tensión y contención marcan la estructura de todo este LP1. Los 41 minutos abren con Preface como aullido distante, con un sampling creciente en densidad segundo a segundo, con misteriosas voces distorsionadas de fondo. Lights On es la expresión culmen de sensualidad que la ascendencia caribeña aporta tanto a la imagen como la impresionante y polivalente voz de la joven.
Two Weeks de nuevo inunda los auriculares de erotismo en una competición para ver quién es mejor amante en la cama.
A la temprana edad de la artista ya habrán sido numerosos sus desamores, dado que en Pendulum da buena muestra de ello como si la lista de rechazos hubiese hecho mella en su experiencia. Muestra sus emociones a flor de piel como en ningún otro corte del disco.
Debo confesar sin embargo como, conforme avanzamos en el tracklist, la sensación de repetición comienza a inundar la experiencia global de LP1. A partir de Video Girl vemos un preocupante patrón que se replica canción tras canción, aunque bien es cierto que las letras, modestas pero más que aceptables, dan enfoques muy interesantes a las diversas fronteras del conflicto romántico: traición (Video Girl), desengaño y falta de correspondencia (Numbers), desesperación (muy interesante el corte Closer) e inseguridad (Give Up).
El cierre del disco viene de la mano de Kicks, que junto a Lights On, forma parte de la élite creativa del álbum. Un desordenado conjunto de beats electrónicos acompañados de confusas sensaciones de dependencia que por momentos se vuelven independencia y viceversa en las letras.
No perfectamente rematado pero interesante esta obra de cara a futuros títulos de esta peculiar bailarina tras el micrófono.

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