Mostrando entradas con la etiqueta Maroon 5. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maroon 5. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de octubre de 2015

Especial: Maroon 5

SONGS ABOUT JANE (2002, Octone)
8.1
1-22-03 ACOUSTIC (2004, Octone)
8.0
IT WON'T BE SOON BEFORE LONG (2007, A&M)
7.8
HANDS ALL OVER (2010, A&M)
8.2
Bandas como Maroon 5 pueden sentirse orgullas con su trabajo al saber que todo el mundo ha oído alguna vez, como mínimo, dos o tres canciones suyas. Los rockeros californianos, que comenzaron cantando con el corazón roto en un ambiente cercano como el de Songs About Jane, se convirtieron en las superestrellas del pop que son hoy, doce años después. De su discografía ha surgido multitud de momentos que acompañan a muchas personas en sus vivencias y evocan recuerdos de experiencias buenas y malas, desde nuevos trabajos hasta dolorosas rupturas sentimentales. El abaníco sentimental que recoge el trabajo del grupo liderado por Adam Levine explora desde el dolor hasta la pasión pasando por la decepción, la entrega absoluta a otra persona o la búsqueda de fuerzas para superar los malos momentos.
El debut de la banda se tituló Songs About Jane, y hasta la fecha es el trabajo más personal si tenemos en cuenta que las letras de ruptura surgen de la propia historia sentimental de Levine. Todo el álbum está plagado de vaivenes emocionales: de la rabia a la suplica, de la soledad al rechazo y vuelta a empezar. Salen de Songs About Jane además dos de las canciones más universalmente conocidas de los chicos de Los Angeles: la midtempo This Love, que habla sobre aquellas relaciones en las que una de las dos personas (en el caso de nuestro cantante, él) no aporta la suficiente entrega a la pareja en comparación con la otra mitad de la misma; y el clásico She Will Be Loved sobre la infinita espera del amante por quien realmente merece la pena. Sabemos poco a poco detalles sobre las causas que pusieron punto y final a aquella historia protagonizada por el artista en la melancólica Must Get Out que reincide en el desequilibrio entre ambas partes, o en la brillante Sunday Morning sobre la esperanza nunca perdida en volver junto a ella. A ésta la sigue la oscura y distante Secret que condensa el momento justo de la ruptura y transmite perfectamente la tensión y violencia del evento. En general, de los 47 minutos de Songs About Jane se extrae que el arrepentimiento inunda a Adam, quien se siente despreciable por no haber valorado correctamente el amor que ya no posee.
De los principales temas de Songs About Jane nace el álbum acústico 1-22-03, grabado en directo en la Hit Factory de Nueva York en una atmósfera cercana, donde además de tocar algunas covers (If I Fell deThe Beatles o Highway To Hell de AC/DC ), hacen llegar con especial fuerza el mensaje de su primer trabajo de estudio.

El éxito fue instantáneo y, dando continuidad a la historia personal de la primera grabación, cinco años más tarde aparece un It Won't Be Soon Before Long donde nuestro artista no solo parece haber superado aquel romance de triste final sino que ha decidido volver a sus andadas de canalla que rara vez abandonará ya en el resto de trabajos que la banda ha editado hasta hoy día. Este título está plagado de sensualidad descarada y ligues fugaces tras los que se oculta una pátina de soledad que crece exponencialmente y que, tristemente, trata de camuflar y acallar dando rienda suelta a su propia libido como distracción. Wake Up Call es una hipócrita reflexión sobre lo duro de encontrar que tu propio rollete te la está pegando con otro (hipócrita porque es precisamente lo que Levine hace a lo largo de todo el LP), mientras que Makes Me Wonder es un tema de tintes electrónicos y casi perfecto (quitad el casi) sobre juegos mutuos de atracción y si de verdad éstos merecen la pena cuando acabamos quedándonos colgados de la otra persona, pasando así a confundir el sexo ocasional con el enamoramiento.
En toda esta marabunda de cornamentas y nocturnidades no encajaría la melosa Won't Go Home Without You ni el ultimátum de Nothing Lasts Forever si no lo relacionásemos con la soledad del cantante en su nueva forma de vida, así como con las evocaciones puntuales de la amarga historia del primer disco. De modo que en It Won't Be Soon Before Long, de momento, de canalla solo llevamos la máscara.

En 2010 los chicos publicaron Hands All Over, una continuación temática, algo más relajada (y elaborada) de It Won't Be Soon Before Long. Aquí ya es evidente que comenzamos poco a poco a intentar sentar la cabeza y tomarnos los asuntos del corazón en serio. Parece que hemos encontrado a nuestra musa definitiva en la traviesa Misery y que nuestras intenciones a largo plazo son claras, como en la embelesada Never Gonna Leave This Bed o en la temerosa Don't Know Nothing. De nuevo revisitamos el tema de las separaciones en I Can't Lie o Get Back In My Life, pero ya parece que por puro afán de añadir diversidad al trabajo y ofrecer al público nuevas canciones con las que acompañar los diversos momentos de su propia vida.

This Love https://youtu.be/XPpTgCho5ZA
Makes Me Wonder https://youtu.be/sAebYQgy4n4
Never Gonna Leave This Bed https://youtu.be/ADmCFmYLns4

martes, 8 de septiembre de 2015

Maroon 5 / Overexposed

2012, A&M/Octone

2.5


Es una máxima muy extendida en el mundo de los negocios aquella que afirma que antes de alcanzar el éxito es necesario caer en la más absoluta de las ruinas. Si hasta Hands All Over (incluido) los californianos habían tenido éxito tanto crítico como comercial, sin haber brindado una sola entrega reprochable, en Overexposed fue donde decidieron poner todos sus esfuerzos en crear un trabajo carente de cualquier reseñable rasgo de inquietud artística en beneficio del puro rendimiento económico del LP. Y es que como vendedores no tendrán competidores ni dichos, como el que introducía este texto, que los limíten, pero como músicos perdieron toda credibilidad al publicar este título
Nos encontramos ante un álbum de estructuras irritantemente repetitivas e inmaduros juegos de texturas y géneros (reggae en One More Night, pseudofunkie electrónico en Lady Killer, electro-disco en Doin' Dirt), aderezados por infantiles estribillos de oh-oh-oh y eh-eh-eh distintivos de la casa Adam Levine.
Resulta confuso como a lo largo de todo el tracklist impera una sensación de uniformidad, como si la progresión de canciones resultase fluida y consecuente, y es que lo es, pero no por su calidad sino por la rigurosa artificialización en la elaboración de los temas. El plastiquismo en todas las facetas posibles: falsa rugosidad del sonido a lo largo de los 42 minutos como si, queriendo dar un paso más allá en su propia modernidad, contasen con el toque vintage del sonido vinilo (resultado contrario al abusar del efecto); vergonzosa y elaborada superficialidad en el mensaje de todos los cortes (amante dolido y sincero de día en Payphone, The Man Who Never Lied y Sad, y arrogante sin escrúpulos por la noche en Lady Killer y Doin' Dirt).
Tracks sueltos que forman lo que más que un álbum de estudio parece una recopilación de singles del rompedor grupo. E incluso no estaríamos hablando de los mejores sencillos a los que nos tienen acostumbrados a lanzar periódicamente los chicos de Los Ángeles (Moves Like Jagger, This Summer's Gonna Hurt Like A Motherfucker), sino de tomas mediocres y a lo justo pasables.
Muchos colores encontraremos en la carátula del disco y en sus melodías, pero colores impresos con la tinta musical menos indeleble de cuantas ha conocido la historia del pop rock.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Maroon 5 / V

2014, Interscope Records

7.0


El éxito es un peligroso consejero, puede dar mayor seguridad de lo que lo razonable nos permitiría arriesgar. Es lo que ocurre cuando un grupo de por sí comercial da un giro hacia lo que se lleva hoy día, el usar y tirar.
Esos fueron Maroon 5 con Overexposed (2012), donde crearon un trozo de plástico sonoro con incontables oh oh ohs y ah ah ahs, letras desaliñadamente cursis (es lo que se consigue cuando un chulo tipo Adam Levine trata de ser romántico) y temas tan hipócritamente comprometidos con el tema serio por excelencia (amor) como One More Night, Payphone o directamente explícitos en sinvergonzonería como Doin' Dirt o Ladykiller.
Sin embargo el grupo californiano ha sabido encontrar su lugar en el mercado, y si bien sigue sin estar remotamente a la altura de sus primeros dos trabajos, V recupera el equilibrio entre lo bailable y lo reflexivo (tomemos con pinzas los términos que empleamos).
Instrumentalmente nos encontramos ante unas estructuras mucho más solidas y atractivas, menos predecibles que en Overexposed. Claro ejemplo de esto es It Was Always You, donde Levine canta al amor camuflado de amistad (que tanto dolor de cabeza trae a quien lo sufre), toma muy destacable del tracklist.
Sugar, con su popularísimo videoclip, se vuelve un claro single del LP, y si bien no es líricamente una obra propia de Thom Yorke, juega perfectamente con las alegorías del amor desmedido (y venga, esa progresión descendente se puede bailar hasta sin querer).
El por una temporada falsamente rubio se desmarca, al contrario de lo que parece extenderse como temas más populares del trabajo, en Feelings. La introducción es tan explosiva como el resto del corte, y trae al frente a la mejor canción de Maroon 5 desde Misery (Hands All Over, 2010). Este track podría no ser solamente un partepistas, sino una proclama del Verdadero Amante Impaciente que se esconde tras las letras (No, I can't wait much longer, it needs to happen now, 'Cause I can't spend the rest of my life chasing you around, I want to get much closer).
Para rematar tenemos otro dueto tan meloso como deseable de esos que trajo Hands All Over (Out of Goodbyes). En este caso, V nos trae un feat entre los de Los Angeles y Gwen Stefani: My Heart Is Open. Quizás no esté a la altura de otros duetos recientes como el de James Arthur y Emelí Sandé (Roses) en el debut del concursante del Factor X británico, donde directamente saltaban chispas, pero el ambiente está muy caldeado entre la pareja de cantantes. La idea de dos amantes que están a tan solo un centímetro el uno del otro (pero sin tocarse), la tensión y la contención quedan patentes.
Obviamente hay mucho trabajo por hacer en cuanto a flecos que habría que recortar, como New Love (el peor tema que he oído en cinco años) o Shoot Love.
Sin embargo a mí personalmente esos tragos amargos me dan igual si contemplo el todo de "V" y, comparándolo con lo anterior que produjo la factoria Levine, rápidamente apruebo la retoma del rumbo artístico de la banda.