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domingo, 8 de mayo de 2016

Coldplay / X&Y

(2005, Capitol/Parlophone)
(gen: rock)

9.8

Me cuesta mucho ser objetivo con este disco, por muchos factores. Primero, Coldplay ha sido LA banda que ha marcado los gustos musicales de mi generación, una banda aquejada artísticamente por unas letras que siempre han sido la asignatura pendiente en el camino a la perfección. En segundo lugar, han sido prácticamente un grupo diferente en cada disco: imberbes y enamoradizos desconfiantes en Parachutes, más desconfiantes aún pero en el fondo abiertos a las nuevas experiencias en A Rush of Blood To The Head, espirituales en Vida La Vida, plenamente románticos en Mylo Xyloto, deprimidos en Ghost Stories y deprimentes en A Head Full Of Dreams. Sin embargo X&Y, el tercer disco de los británicos, es demasiado diferente, es una desviación de su propia media aritmética fuera de las magnitudes de lo esperable. X&Y es el mejor trabajo lírico de Coldplay por la sencilla razón de que temas como Swallowed In The Sea o Square One están ahí para hablar de la pérdida de la razón y de como encontrarla. Musicalmente podría no ser lo mejor de Coldplay (Viva La Vida), pero como álbum conceptual no tiene rival dentro de la discografía de la banda, y muy pocos contrincantes dignos en su década. La trama es lineal, desde Square One (confusión máxima), What If (reflexión, derrumbe), White Shadows (la búsqueda de culpables) hasta The Hardest Part y Swallowed In The Sea y la catarsis máxima en Fix You, con el amor, la experiencia y el espíritu como respuestas a todas las preguntas. Encima de todo hay que añadir el toque espacial, a lo Pink Floyd-Dark Side Of The Moon y similares, que inunda las letras y acordes de todo el disco ("You're in control, is there anywhere you wanna go?, you're in control, is there anything you wanna know?, the future's for discovering, the space in which we're traveling", la primera estrofa del LP ya recoge el comienzo, el desarrollo y el final de toda la historia).
Entonces, ¿X&Y es una nave espacial donde el tripulante es nuestra conciencia más elevada, el viaje es la reflexión y el destino la verdad? Pues sí, y eso convierte a X&Y es la respuesta afirmativa a una de las preguntas más difíciles que siempre me he hecho con respecto a la música: ¿es éste el mejor disco de Coldplay?


miércoles, 27 de abril de 2016

Coldplay / Prospekt's March EP

(2008, Parlophone)
(gen: rock)

7.7

Yo siempre he sido un gran fan de Coldplay pese a los muchos disgustos que de un tiempo a esta parte me han dado. Soy fan de ellos porque su música (no toda) lo merece y, sobretodo, porque han servido para reintroducir la "alternativización" (disculpa, RAE) de la música pop. Yo he sido y soy fan del Coldplay que, con sus días mejores y peores líricamente, sabe sacar adelante temas gracias al talento de Buckland, Champion y Berryman para dar forma a melodías pulcras y complejas. Discos siempre limpios, inmaculadamente producidos, con ese imán para ser comerciales sin quitar la mirada de temas como la muerte, la historia, la sociedad, el amor, la madurez y el conflicto interno. Atreverse a decir que Viva La Vida fue el mejor disco de Coldplay es demasiado atrevimiento para estas horas, y no seré yo el que lo haga (X&Y siempre ha sido mi niño bonito), sin embargo es obvio que es su trabajo más interesante por ser el más decididamente conceptual y rico en letra. Debieron leer mucho sobre historia, cultura general, misticismo y sociología para hacer ese álbum en el que el vocabulario estaba fácilmente a la altura de una atmósfera sonora enigmática y muy recargada de solemnidad nocturna. De las sesiones de grabación inmediatamente posteriores a aquél disco se desprendió todo lo que compone este EP, Prospekt's March. En primer lugar encontramos una nueva versión de Life In Technicolor, mejor no solo porque ahora sí que hay letra sino porque los arreglos parecen fluir mucho mejor que en su primera edición. Le sigue Postcards From Far Away, un tema instrumental de esos que solo Coldplay sabe hacer con maestría; y una juguetona Glass Of Water sobre aceptar como viene todo aquello que no podamos cambiar, ya que comernos el coco sería, de otro modo, absurdo. Rainy Day es una nueva muestra de talento narrador del grupo sobre el yin y el yang y la importancia de los malos momentos a la hora de valorar los buenos. Lástima de versiones de Lost (con JAY Z esta vez) y Lovers In Japan (un mix plano y totalmente indiferente) que nada pegan ni tienen que ver con el hilo del EP y su álbum hermano. Prospekt's March/Poppyfield es un tema introspectivo de nuevo sobre lo que escapa a nuestro poder y la debilidad de la mente humana que se enfrenta a esas situaciones.
La muerte está, por tanto, de nuevo muy presente en este EP al igual que lo estaba en Viva La Vida Or Death And All His Friends, lo que lo convierte en un complemento perfecto al álbum.


Life In Technicolor II https://youtu.be/fXSovfzyx28

jueves, 7 de abril de 2016

Coldplay / Mylo Xyloto

(2011, Parlophone)
(gen: rock/experimental)

8.5

Coldplay el éxito de Viva La Vida, aún superior al de sus trabajos anteriores, le vino peligrosamente grande en términos de ego. En algún momento de lucidez a Chris Martin y compañía se les ocurrió que lo más beneficioso desde un punto de vista artístico sería recurrir a la experimentación y buscar nuevos sonidos. Por eso Mylo Xyloto vería la luz en 2011 como un notable equilibrio entre las melodías cada vez más contagiosas del grupo y la incursión en territorios electrónicos que continuarían con mayor acierto en Ghost Stories, su siguiente LP. Mylo Xyloto es, en realidad, el telón de acero entre las dos etapas de Coldplay: la de artistas a las que entregan cheque y la de "artistas" que piden cheque. De habla en el pop de A.M.X. (antes de Mylo Xyloto) y D.M.X. (después de Mylo Xyloto) como los particulares "antes" y "después de Cristo" de la industria. Arreglos geniales sobre todo en las piezas instrumentales sueltas del álbum como Mylo Xyloto, MMIX o A Hopeful Transmission se llevan una palmadita especial de aprobación; al borde del alzamiento de cejas escéptico se encuentra Princess Of China (dueto con Rihanna ) y líricamente simplona pero suficiente por su danceabilidad es Every Teardrop Is A Waterfall. Paradise está bien de cara al mercado, pero aplicando una perspectiva de conjunto uno llega a la conclusión que muy pocos ven: no pega en Mylo Xyloto de ninguna forma. Como álbum conceptual es un paseo muy interesante, accesible y evocador; como capítulo en la biografía de la banda, un penúltimo grito de rebeldía antes de la debacle conformista.

Every Teardrop Is A Waterfall https://youtu.be/fyMhvkC3A84

sábado, 5 de diciembre de 2015

Coldplay / A Head Full Of Dreams

2015, Parlophone

1.0

Corren tiempos difíciles, de eso somos todos conscientes. Pasar de la vocación a la rutina es cuestión de un segundo, y más hoy día cuando lo material no solo prima sobre lo espiritual sino que eclipsa cualquier otra cualidad individual a la hora de determinar nuestro sitio en el mundo. Desde que comenzaron su carrera los londineses egocéntricamente liderados por Chris Martin (¿alguien se sabe el nombre de otro miembro de Coldplay ? porque yo tampoco), disco tras disco han sorprendido en mayor o menor medida a su público más fiel, poco a poco dilatados hasta convertirse en un fenómeno mainstream. Parachutes continuaba la doctrina Radiohead de finales de los 90 y describía magistralmente el marco emocional de la entrada en el siglo XX. A Rush Of Blood To The Head continuaba con ese esfuerzo, y cualitativamente de forma poco reconocida en comparación con el resto de la discografía del grupo, lo hacía a su modo X&Y (tonos más experimentales). Viva La Vida Or Death And All His Friends supuso la coronación irrevocable de Coldplay como una de las bandas primarias del pop rock de los 2000, con una incursión en melodías aún más experimentales y diversas que X&Y y con letras más elaboradas que abarcaban diversidad de temas, desde el amor universal hasta la muerte o los errores de la humanidad a lo largo de la historia. Mylo Xyloto fue un experimento multicolor, el álbum más conceptual de los británicos, y probablemente su esfuerzo más desapercibido por pasarse al puro pop (Rihanna: Pricess Of China). El anterior disco, Ghost Stories, presentaba la producción más pura y lisa de cuantas había vendido Coldplay hasta la fecha, con la suavidad de Always In My Head como bandera y una sentida historia de desamor como elemento central. Pero... ¿A Head Full Of Dreams? El título ya no solo da a entender una total carencia de ideas que incorporar a las letras sino un afán por no comerse la cabeza para presentar un tracklist de casi una hora que las radios de todo el mundo compren como si se tratase del último aparato de Apple (es decir, a un precio desorbitado para características que la competencia ofrece a una tercera parte del caché cobrado). El patrón de A Head Full Of Dreams se imparte en primero de carrera de "Discos para alcanzar el número 1 de Billboard": un tema pegadizo y juguetón (Adventure of a Lifetime) acompañado de un videoclip, cuanto menos, ridículo. Everglow es la balada ultraelaborada de verso escrito entre birra y birra como quien tiene que entregar un trabajo de instituto y aplica la ley del minimo esfuerzo. ¿Era necesario involucrar a una diosa como Beyoncé en una aproximación entre el sonido de la banda y el energy soul de la norteamericana? Como resultado, un midtempo que representa LO PEOR QUE HA PRESENTADO LA BANDA EN TODA SU HISTORIA (su estructura causa un comprobado dolor de cabeza, y la potencia de la cantante no es aprovechada en toda su amplitud en un tema que no tiene ni pies ni cabeza). 
El tema que comparte nombre con el álbum es el único reflejo de luminosidad, una pseudopancarta de despertar político con una base pegadiza y letras escritas en algún momento de verdadera inspiración, una conexión con el difunto Coldplay valedor de buenas críticas. Por ahí anda un dueto con la sueca Tove Lo que, de nuevo, desaprovecha los recursos a los que tiene acceso la agrupación de Martin y, en lugar de dar el puesto que se merece a una emergente del electropop como esta guapa chica, nos brinda un tema romántico genérico y de letra básica hasta el hastío.
Con la mayor de las seguridades, puedo afirmar que este será el primer LP de Coldplay que no tendrá un hueco irreemplazable en mi biblioteca musical. Más bien se convertirá en una breve anécdota, un final inmerecido para una parte tan importante de mi juventud y de la historia musical contemporánea como es Coldplay, grupo que fervientemente espero disuelva sus filas tras este título para no continuar haciendo el ridículo y preservar el honor de su anterior discografía a la que muchos seguimos haciendo reverencia tratando de pasar por alto a este hiriente A Head Full Of Dreams.

martes, 29 de septiembre de 2015

Coldplay / Parachutes

2000, Parlophone

9.6


Si por algo se caracterizó el cambio de siglo en el panorama musical internacional fue por el giro hacia lo abstracto y oscuro de los nuevos tiempos. Tanto las nuevas bandas como los trabajos de grupos veteranos se tornaron tormentosos, nocturnos y transcendentales en cuanto a la temática y melodía, fruto de la creciente preocupación por el futuro que se nos echaba encima. Cambiar de siglo y de milenio fue algo solemne, fue historia en directo, fue incertidumbre y un poco de miedo. La tecnología había convertido al mundo en un lugar más rápido, con la consiguiente saturación que ello conlleva.

En medio del tic-tac hacia el año 2000, cuatro londinenses que bajo el nombre de Coldplay habían lanzado dos EPs de perfil bajo, se reunieron para grabar una de las obras imprescindibles del siglo en el momento en que éste ni siquiera había empezado a dar sus primeros pasos. Parachutes nace a la sombra de grandes como Radiohead o Modest Mouse y enfoca la soledad de la era digital desde una perspectiva romántica y contracorriente. Cuanto más insista la sociedad en apartarnos de todo contacto humano, más hemos de dejarnos la piel en la batalla por encontrar un alma gemela.

Con el piano como hilo central, este LP es triste y optimista al mismo tiempo. Es psicótico-paranoide en Spies y románticamente confuso en Trouble, hiperrealista en High Speed y pasivo-agresivo en Don't Panic, pero es también esperanzador en Everything's Not Lost y caballerosamente entregado en Sparks. Parachutes sabe que aunque cueste encontrar el amor (Parachutes, Shiver), éste llega y una vez en nuestros brazos hay que cuidarlo, mimarlo y valorarlo como refugio ante el sucio y violento mundo (Yellow, la balada más importante del siglo XXI).
Hablo de Parachutes como si fuese una persona porque, para todos los que pertenecemos a la generación del nuevo milenio, éste es un álbum que escuchado, analizado y sentido es como un hermano mayor.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Coldplay / Viva La Vida Or Death And All His Friends

2008, Parlophone/Capitol

9.5


Cuantas lecciones nos ha dado la historia. Nos ha adoctrinado sobre toda clase de problemas, nos ha brindado escenarios ante los que plantear soluciones. A veces el ser humano ha respondido con astucia, otras (la mayoría), podemos decir que ha obtenido... experiencia de sus errores. Y no hablo solo a nivel global, de la historia como relato de países y continentes. La biografía de cada persona es el tomo de un universo completamente singular, un fractal de la Gran Historia, la miniatura de los errores de la humanidad. Batallas, etapas doradas, momentos de oscuridad... todos se dan en la gran y en la pequeña escala.
Sobre un lienzo en blanco pinta Coldplay su particular visión de la trayectoria vital de un individuo leída entre líneas de referencias a momentos clave de la raza humana. Con la revolución francesa en portada y como telón de fondo para el tema principal del disco, Viva La Vida (Or Death And All His Friends) cuenta el ascenso y caída del hombre moderno a lo largo de 46 minutos de secuencia magistralmente producida.
Con la instrumental Life In Technicolor como telonera, Cemeteries of London describe la procesión de las almas errantes de antiquísimos difuntos, en un paralelismo con el peregrino urbano y digital que vaga en penumbra por su rutina diaria. Lost! transmite la confusión actual y lo utópica que se ha vuelto la estabilidad en todas sus facetas en estos días.
42 es, liderado por base de piano, un solemne y descorazonador tema dedicado a los que ya no están entre nosotros. Al menos en primer plano puede parecer una elegía por los seres perdidos, pero en su break se vuelve un violento bofetón que nos muestra la triste realidad de la progresiva desconexión con las amistades verdaderas por culpa del paso de los años.
Yes versa sobre la pérdida de esperanza en las fijaciones románticas con las que empezamos poniendo toda la carne en el asador pero que, poco a poco, se vuelven papel mojado y pesan sobre nuestros hombros mientras no levantamos cabeza. Violet Hill brinda la progresión más interesante del LP. Densamente más oscura que el resto del tracklist, esta pista es una fortísima crítica política a los gobernantes actuales, a los que no supera en tiranía ni el peor de los reyes medievales. En Strawberry Swing los de Chris Martin nos transportan a la visión de los perfectos días que vendrán. "I can't wait until the morning, Wouldn't wanna change a thing", líneas que ojalá algún día dejasen de ser un sueño como lo son en esta canción.
El cuarto trabajo de estudio de los londinenses cierra su telón con Death And All His Friends, donde profundizan en su optimista fe en la luz del futuro. Días venideros en que todos mejoraremos y, saliendo del bucle de los errores de años pasados, iniciemos el último capitulo de nuestro libro, del mismo modo que lo haría el escritor de una novela en la que el desenlace es el más feliz de todos.
Strawberry Swing https://youtu.be/h3pJZSTQqIg

jueves, 3 de septiembre de 2015

Coldplay / Ghost Stories

2014, Parlophone

8.5


Es duro afirmarlo, pero para escribir buenas canciones de amor hay que tener precisamente el corazón malherido. Si algo bueno sacó Chris Martin de su ruptura con Gwyneth Paltrow fue la inspiración para crear temas un 50% más melosos de a lo que nos tiene acostumbrados Coldplay.
Con una producción, como siempre, impoluta y perfecta, Ghost Stories trae los tonos más oscuros de toda la carrera del grupo de Londres. Llamar experimentación a un trabajo de Coldplay quizás quiera sonar demasiado intelectual, dado el nivel lírico tan irregular de la banda, pero si que encontramos una gramática más enrevesada en este LP de 9 temas (12 en su versión extendida). Es algo que sin duda da mayor valor artístico al trabajo de un equipo que, aunque siempre ha tratado de etiquetarse como "alternativo", peca de ser uno de los titanes comerciales más importante del siglo presente.
Del desamor se aprenden lecciones importantes (verdad, Chris?), como a valorar lo que tenemos cuando lo perdemos. Así empieza el álbum, con Always In My Head, la mejor partitura del grupo desde Viva La Vida (2008) (cualquier cosa era mejor que Paradise, eso seguro). Le sigue uno de los singles, Magic, líricamente ñoño a niveles alarmantes, porque en todo rebaño hay una oveja negra.
No muy elaborada resulta tampoco la metáfora de Ink, sobre el impacto que deja en nosotros una relación intensa, ni dobles lecturas ni versos alejandrinos. Lástima.
True Love, sin embargo, es una retoma del clásico sonido marca registrada ©Coldplay, tocando la falsa esperanza del amante desolado que espera de los labios que más añora las palabras que nunca oirá (lamento este párrafo... aunque no lamento la presencia de este track en Ghost Stories).
En el puesto número 5 del CD se encuentra el mejor tema del disco. Aquí si podemos hablar de incursión en nuevos parajes sin tapujos. Midnight, el que fuese primer corte hecho público del LP, muestra una interesante destreza en la manipulación de la voz de Martin unida a un paisaje melódico nocturno y enigmático, muy a lo King of Limbs (Radiohead, 2011). La clara representación acústica de las noches en vela de nuestro protagonista como momento más oscuro de Ghost Stories. Excelente.
Another's Arms sigue profundizando en la temática de la ruptura y los celos, y Oceans surge como reafirmación al tema de True Love. El mazazo a la linealidad de Ghost Stories viene de la mano de A Sky Full of Stars, un tema que como remix propio para pistas de baile tiene un 10/10, pero que como renglón de currículum creativo desentona con la totalidad de un disco como éste. Personalmente lo hubiese lanzado como single aislado, pero en ningún caso relacionado con la atmósfera de recogimiento de Ghost Stories.

Coldplay / A Rush Of Blood To The Head

2002, Parlophone

9.0


La calidad artística es fuente de controversia entre quienes valoran el trabajo de Coldplay . Como si por verse convertida en una de las bandas élite del siglo XXI en el aspecto comercial hubiese que despreciar sus trabajos. Bien es cierto que desde un punto de vista lírico los londinenses están rezagados respecto a otros contemporáneos suyos, pero aun así la fluidez en trabajos como este A Rush of Blood To The Head es innegable.
Politik abre el CD con una fuerte ruptura de batería y una sutil crítica a lo exigente que nos hemos vueltos todos con quienes nos rodean y ellos con nosotros mismos. Vivimos en un mundo tan solitario y confuso como la mente de Chris Martin al cantar los renglones del corte.
In My Place ahonda en la temática de Politik pero desde una perspectiva introspectiva y más centrado en el aspecto romántico. Analiza las inseguridades y los fallos del pasado pero sin perder la esperanza en poder mejorar y ofrecer lo que se espera de nosotros. En The Scientist es la rapidez y complejidad de la vida moderna lo que nos distrae de mimar nuestras relaciones de pareja. Y es que vivimos en una época donde todos estamos tan cualificados en lo artificial que perdemos la destreza en lo más natural que poseemos, las emociones.
Avanzando en el tracklist llegamos a Clocks, uno de los buques insignia de la discografía del grupo. De nuevo otro enfoque sobre lo difícil que resulta escapar de las obligaciones y presiones sociales y profesionales, y el conflicto interno tras percatarse del tiempo que, en lugar de a la verdadera felicidad, dedicamos a nuestras rutinarias burbujas. "Am I a part of the cure? Or am I part of the disease?" reflexiona sobre a dónde va la sociedad, ¿hacia reforzar los lazos entre las personas o hacia el aislamiento progresivo del individuo? 13 años después de publicado este álbum podemos meditar al respecto.
Otro de los puntos clave en la carrera de la banda es A Rush Of Blood To The Head, tema que da nombre al LP. Con una de las letras más inteligentes de cuantas han escrito, es el relato de ruptura con el Yo del pasado, una autorenovación para dejar atrás los errores, la inmadurez, la falta de experiencia y el egoísmo, y dar lugar a una existencia mucho más luminosa.
Un disco digno de toda colección musical, muy propio de su tiempo, crítica del nuevo milenio y el modo de vida que nos brinda, y de la mentalidad agresiva imperante contra la que los chicos de Coldplay se revelan a través de 51 minutos de melodías densas y distantes y letras crípticas y melancólicas.
A Rush of Blood To The Head https://youtu.be/fC26XpXjSVw