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lunes, 22 de agosto de 2016

Beyoncé / Beyoncé

(2013, Parkwood/Columbia)
(gen: r&b)

7.9

Afirmar que la quinta entrega de estudio de la diva norteamericana es su cima creativa es, quizás, ir demasiado lejos (aunque muy probablemente al hacerlo no faltemos a la verdad). Lo que sí que se puede gritar a los cuatro vientos sin duda es que el LP autotitulado que vio la luz en 2013 es el mayor exponente de exploración (y sobrepaso) de los límites artísticos de la cantante de Houston. Un LP tan denso como rico en matices y ritmos que abarca todas las tonalidades posibles de la lucha femenina, romántica y profesional de todo un mito musical, cultural y estético como Bé. Abriendo con "Pretty Hurts" como pisotón con el que llamar la atención, nos adentramos en 1 hora y pico de autobiografía ("Haunted" es el corte más relevante en lo puramente musical por su experimentación, con unos giros de percusión jamás imaginables en la obra de Knowles) y, sobretodo, superación personal, como en "Drunk In Love", un mastodonte electrónico en el que aprenderemos los riesgos derivados de la combinación de atracción romántica, hormonas y "sustancias disruptoras de la razón". Por supuesto, una lectura más elevada de "Drunk In Love" daría como resultado una interpretación contra el amor abusivo, los malos tratos, el cambio de roles de género en tiempos modernos y toda esa propaganda que, en momentos como éstos en los que a dichos asuntos tan serios se les da un trato más político que evolutivo, se percibe aquí, en cambio, como una lucha sincera de la artista como Mujer en última instancia. Es este hecho el que convierte a los 5 minutos y medio de "Drunk In Love" en los más importantes hasta la fecha de la discografía de Beyoncé, y no solo por su contenido sino además por su intrincada forma. "Blow", en mi opinión, sobra en el álbum: un tema setentero, disco, muy neo-Motown, plagado de sexualidad, que quizás iría bien en algún disco de la difunta Britney Spears. "Jealous" es un tema especial para mí, porque me retrae a las sesiones de I Am Sasha Fierce, aquél disco en el que conocimos, además de la faceta más guerrera de Beyoncé, a la más dulce, melosa e íntima, de la que yo me enamoré perdidamente (como todos). "Jealous" ahonda nuevamente en las relaciones exigentes y desequilibradas, convirtiéndose en un tema-consejo dedicado a todas las chicas (o chicos, da igual, recordad el tema "If I Were A Boy", al que, por cierto, se hace referencia, si se sabe entreleer, en las letras de "Jealous": <<Sometimes I want to walk in your shoes>>) en plena adolescencia y necesitados/as de probar nuevas experiencias sentimentales. El genial "Superpower", un dueto junto a Frank Ocean, es otra prueba de como convertir lo que de otra forma sería un disco R&B irritante en una muestra interesante de reflexión: el uso del léxico, cuando se hace teniendo en mente la idea de transmitir imágenes muy concretas, implanta conceptos en cabezas ajenas mejor que el libro más técnico o la explicación de profesor más correcta y fría. "Superpower" habla de la ausencia de fronteras para el amor y explica cómo una pareja puede enfrentarse literalmente a todo cuando ambas piezas se convierten en un sólo ente. Es un corte extraño del disco, pero por enigmático se vuelve interesante... al igual que el álbum entero.

lunes, 25 de abril de 2016

Beyoncé / I Am Sasha Fierce

(2008, Columbia)
(gen: r&b)

CD 1: 9.0
CD 2: 5.0

Sí, yo me enamoré de Beyoncé . ¿Qué hombre no se va a enamorar no solo de una chica tan guapa y sensual sino de una voz tan increiblemente cautivadora como la de Beyoncé Knowles? Alguien tan dulce cantando temas como Halo o Satellites no debería existir en este sucio mundo, es casi un sacrilegio que los mortales podamos oírla (que suerte, joder).
La primera mitad del tercer álbum de la norteamericana es íntimo, denso, tenso y no tiene escapatoria, porque te hipnotizará. No debe engañarte su comienzo tan comprometido con If I Were A Boy, una protesta de género. Después de eso lo que vendrá será balada tras balada: la potente Halo derrocha encanto negro mientras te atrapa en el circulo divino de la cantante en la faceta más femenina de su carrera. La progresión de Dissapear es en cierto modo previsible, pero no por ello renuncias a oírla porque, al final, encontrará el modo de sorprenderte y encogerte el corazón. Es la triste historia del amor y su fugacidad: lo que hoy es todo, mañana es nada (I try to reach for you / I can almost feel you / You're nearly here and then... / ...You disappear).
La primera parte de la función cierra con Satellites, sobre la ilógica imposibilidad de amarse para aquellos que estando tan cerca, deben mantenerse lejos porque el destino así lo quiere.
El segundo CD del álbum es la ruptura total, la otra personalidad de Beyoncé: la bestia de escenario, la diva completa y el fuego artificial. Aquí están Single Ladies, Radio... cortes no despreciables porque nunca un registro vocal de la cantante lo es, pero de una mayor trascendencia comercial y dance que artística. Son mundos distintos, el contraste pretendido entre los dos sellos de la misma cantante, y por eso a uno le hace feliz saber que quién está detrás del segundo disco es capaz de lograr mucho más (tanto como, por ejemplo, lo que consigue en el primero).