lunes, 25 de abril de 2016

Beyoncé / I Am Sasha Fierce

(2008, Columbia)
(gen: r&b)

CD 1: 9.0
CD 2: 5.0

Sí, yo me enamoré de Beyoncé . ¿Qué hombre no se va a enamorar no solo de una chica tan guapa y sensual sino de una voz tan increiblemente cautivadora como la de Beyoncé Knowles? Alguien tan dulce cantando temas como Halo o Satellites no debería existir en este sucio mundo, es casi un sacrilegio que los mortales podamos oírla (que suerte, joder).
La primera mitad del tercer álbum de la norteamericana es íntimo, denso, tenso y no tiene escapatoria, porque te hipnotizará. No debe engañarte su comienzo tan comprometido con If I Were A Boy, una protesta de género. Después de eso lo que vendrá será balada tras balada: la potente Halo derrocha encanto negro mientras te atrapa en el circulo divino de la cantante en la faceta más femenina de su carrera. La progresión de Dissapear es en cierto modo previsible, pero no por ello renuncias a oírla porque, al final, encontrará el modo de sorprenderte y encogerte el corazón. Es la triste historia del amor y su fugacidad: lo que hoy es todo, mañana es nada (I try to reach for you / I can almost feel you / You're nearly here and then... / ...You disappear).
La primera parte de la función cierra con Satellites, sobre la ilógica imposibilidad de amarse para aquellos que estando tan cerca, deben mantenerse lejos porque el destino así lo quiere.
El segundo CD del álbum es la ruptura total, la otra personalidad de Beyoncé: la bestia de escenario, la diva completa y el fuego artificial. Aquí están Single Ladies, Radio... cortes no despreciables porque nunca un registro vocal de la cantante lo es, pero de una mayor trascendencia comercial y dance que artística. Son mundos distintos, el contraste pretendido entre los dos sellos de la misma cantante, y por eso a uno le hace feliz saber que quién está detrás del segundo disco es capaz de lograr mucho más (tanto como, por ejemplo, lo que consigue en el primero).


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