Mostrando entradas con la etiqueta The Script. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Script. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de abril de 2016

The Script / #3

(2012, Phonogenic) (gen: rock/hip hop) 5.3
The Script es una banda lo suficientemente guay como para no sentirse quemados aún, la verdad. Hasta sus primeros trabajos siguen sonando muy actuales ahora que ya empiezan a rozar la década. Por todo eso no comprendo muy bien la necesidad tan patente de reinventarse en #3, su tercer álbum, en el que la presencia del rap está elevado al cuadrado en comparación con el resto de la discografía del grupo. Si a la monotonía musical que ésto genera le añadimos un trabajo compositivo bastante discretito y letras redundantes sobre la madurez y la morriña, nos sale un disco que aunque decente resulta pesado de oir en su totalidad. Temas buenos los hay, sin duda: Hall Of Fame es una pancarta de lucha por los sueños muy alentadora con la que todos nos sentiremos capaces de llegar a ser astronautas; con Good Ol' Days recuerdo los años de instituto (aún no soy tan mayor como O'Donoghue y compañía), y el estribillo de Six Degrees Of Separation está entre los acordes más elegantes de la historia de la banda irlandesa. If You Could See Me Now es bestial, no solo porque en ella los esteroides del rap introducidos en vena encajan apropiadamente sino por su mensaje sobre el arrepentimiento y lo poquísimo que valoramos las cosas hasta que las perdemos (léase amor o oportunidades para triunfar).
Sin embargo a partir de Give The Love Around y Broken Arrow uno siente que la música se diluye en un mar de sonido de fondo y deja de prestar atención a este #3. En cualquier caso parece que no todo estaba perdido si tenemos en cuenta el trabajo posterior de la banda, No Sound Without Silence, del que ya hablé hace tiempo con una experiencia muy positiva. If You Could See Me Now https://youtu.be/SGlkwKA-t_4
Moon Boots https://youtu.be/SIzsEgW_pG4

lunes, 21 de marzo de 2016

The Script / Science & Faith

2010, RCA/Epic

7.9

En los tiempos de lo políticamente correcto la juventud suele desmarcarse para devolver al ganado a los caminos de la razón. El segundo trabajo de estudio de los irlandeses The Script es un viaje a través de la autosuperación y la supervivencia urbana del siglo XXI. You Won't Feel A Thing disfraza de corte romántico a la desigualdad y la lucha vital de nuestros tiempos, la misma temática que sigue en For The First Time aunque con un estilo más melodramático y un cierre más esperanzador. Los mazazos del álbum vienen a media altura del mismo: If You Ever Come Back y Dead Man Walking. La primera, de un vistazo rápido trata de despresurizar la carga política del resto del disco, si bien su interpretación queda tan abierta como el oyente quiera (pues, hablando de despresurizar, ¿no es el amor la única llama de esperanza aparente en medio de la locura de hoy día?) "If it's the fighting you remember or the little things you miss, I know you're out there somewhere".

Con respecto a Dead Man Walking, la escenografía sangrienta y los acordes inquietos sirven como culminación al propósito del LP -"We're in the same room just one million miles away"-, con palabras llanas: por mucho que nos separe lo físico nos une los espiritual.
Si el primer trabajo de la banda liderada por Danny O'Donoghue no fuese TAN sensacional, este sería claramente el mejor trabajo del grupo.


If You Ever Come Back https://youtu.be/SLJqJ6BDPnQ
Dead Man Walking https://youtu.be/y4QQI8Uv1m8

viernes, 25 de septiembre de 2015

The Script / The Script

2008, Phonogenic/Epic

8.8


El ciclo vital de un ser humano esta plagado de fases. A cada una le corresponde un paisaje emocional particular: despreocupación e inocencia en la niñez, consciencia, desencanto y experimentación en la juventud y estabilidad y madurez en la adultez hacia adelante.
Esta claro que depende de cada persona, pues cada individuo es un mundo, pero es posible afirmar sin temor a equivocarse que la intensidad de los sentimientos en los entorno de la veintena no se ve superada en ninguna de las demás fases de la vida.
Los romances pasionales, el despertar de la razón, las primeras experiencias (allá cada uno con las que elija) y el remate de los detalles que determinarán nuestra personalidad para el resto de nuestros días. Más compleja se hace aún la post-adolescencia hoy día, con la sobredosis de información que nos satura y que nos abre las ventanas del conocimiento de cara a forjar nuestras propias opiniones, aunque también nos ahogue con la oscura y putrefacta realidad que por desgracia brindan los sectores más desvirtuados de la humanidad.

Los irlandeses The Script hacen acopio de semejante maraña conceptual y, en uno de los esfuerzos pop más infravalorados de la pasada década, editan su primer álbum de estudio al que denominan de forma homónima a la banda. Lo que encontramos al abrir la caja de The Script son 38 minutos de perfecta producción e inquietud moderna sobre las delicias y sinsabores del amor, así como diversos salpicados de compromiso y crítica social. Precisamente entorno a ésto último gira la apertura del LP, We Cry, tres tristes historias de decepción y sueños rotos frutos de las cadenas que la sociedad nos ata sin darnos cuenta. Rusty Halo, con letras de inferior calidad a la media del disco, también hace referencia (aunque sustituyendo la compasión por rabia) a la pesada carga que supone salir adelante cuando el destino no para de atropellarnos una y otra vez. A pesar de todo, como canta Danny O'Donoghue, nunca podemos dejar de luchar. "Gotta shine my rusty halo".
Al margen de la creciente preocupación por las injusticias del mundo que afloran al llegar a la edad sobre la que se asienta la perspectiva con que se realiza este trabajo, surge la otra gran llamada, la del amor. En una secuencia lineal a lo largo del CD nos encontramos con la narración de una convulsa relación que se nos presenta con su dolorosa ruptura en Before The Worst, a raíz de la cual surgen los recuerdos sobre el comienzo de la relación y la reflexión sobre como una historia tan idílica puede haber llegado a tan frío desenlace. El intento por ganar el perdón de nuestra expareja de Talk You Down no da resultado, y con ella llegamos al clímax del disco: The Man Who Can't Be Moved.
Pocas veces en el pop se puede alcanzar la evocadora calidad de las letras y la destreza compositiva que eleven a obra de arte a un tema que, por otro lado, resultó también ser el de mayor aclamación comercial para la banda. La elegancia y sutileza de Mark Sheehan a la guitarra y la gentil presencia trasera de la batería a cargo de Glen Power, amén del bajo puntual y sublimemente subrayador de Benjamin Sargeant ponen banda sonora a la conmovedora historia surrealista cantada con la mayor destreza de toda su carrera por un O'Donoghue que resquebraja las emociones de quien se ve atrapado por este emblemático corte sobre la eterna espera del amante a su expareja. Día a día y pase lo que pase el seguirá esperándola en el sitio donde sus miradas se cruzaron por primera vez y él fue suyo. El mazazo que termina de romper en mil pedazos las quebradizas esperanzas que nosotros, como público, vimos críticamente forzadas en The Man Who Can't Be Moved llega en Breakeven (Falling To Pieces). La que ya los oyentes calificamos como zorra de máxima categoría tira a la basura el corazón de nuestro protagonista como si se tratase de un juguete roto y sin valor, y a cambio lo sustituye por un nuevo individuo. La visión de ambos cogidos de la mano por la calle remata a nuestro héroe vencido en un tema que nada tiene que envidiar al que le precede, tanto en calidad como en éxito (The Man y Breakeven son hasta la fecha los títulos de mayor reconocimiento comercial para la banda de Dublín). Un excelente mid-tempo que, al igual que el resto del LP, mantiene la tensión entre lo casi bailable y lo hiperrealista de un diario personal.
Con el mundo en el suelo aplicaremos la máxima que reza que la experiencia nos hace más fuertes de la mano de la íntima The End Where I Begin. Tras ella, un consejo que solo un caballero de raza, de aquellos que realmente vale la pena conservar (chicas, razón aquí) daría a toda dama que, siendo también de máxima valía se ve atrapada por la palabrería de algún canalla de tres al cuarto con mucha labia: Fall For Anything servirá a dicha joven para aprender a darse valor y a no dejarse utilizar como yo-yo emocional a manos de un simple chulo. En el patinazo del siglo aparece If You See Kay, un tema intrascendente, infantil y fuera de lugar que, en su propia pobreza artística supone el defecto que, de hecho, añade mayor humanidad al disco y, por tanto, realza la perfección del resto del tracklist (jugada astuta que quiero creer verdad para justificar su inclusión).
La conclusión a esta obra es la balada I'm Yours, un toque melódicamente alternativo al resto de canciones, de elogiosas letras y relajados acordes destinados a calmar la tormenta que dejamos atrás en este The Script. Un álbum sobre experiencias que en sí mismo se convierte en una y de las fuertes.

The Man Who Can't Be Moved https://youtu.be/gS9o1FAszdk
Breakeven (I'm Falling To Pieces) https://youtu.be/MzCLLHscMOw
We Cry https://youtu.be/UzY8LA4rxxM

jueves, 3 de septiembre de 2015

The Script / No Sound Without Silence

2014, Columbia Records

8.0


El retorno al sonido de las raíces es un recurso empleado a menudo por bandas que, en anteriores trabajos, decidieron abandonar su esencia a favor de nuevos caminos que no acabaron por conducir a la plena satisfacción artística.
Tras "#3", un álbum comercialmente exitoso pero sin mayor transcendencia artística que sus anteriores producciones, el grupo irlandés The Script volvió a los estudios para elaborar su último LP No Sound Without Silence.
Con 44 minutos, esta obra profundiza en el mensaje político de cambio que la banda comenzó a difundir en Science & Faith (2010). Con un sonido y una producción mucho más limpios, el trío artístico ha optado por un menor predominio del rap a favor del R&B que convirtió a su primer e influyente disco en la mayor proeza de su discografía.
La apertura del tracklist se titula No Good In Goodbye, y tan pronto como en la primera pista encontramos la mejor ejecución del disco. Este tema se convierte muy probablemente, además, en el mejor de la banda desde Dead Man Walking (Science & Faith, 2010) en cuanto a ingenio lírico se refiere. No Good In Goodbye analiza el arrepentimiento del amante que, sin haber valorado bien a su pareja, la pierde. El tema se convierte entonces en un repaso de todos los errores que hemos cometido, y desemboca en un sentimiento de culpa del que podemos extraer la experiencia necesaria para mejorar nuestra empatía.
El disco continua con Superheroes, el principal y exitoso single del trabajo, como nuevo retorno del grupo al compromiso social. En el rock protesta que caracteriza a los chicos de Dublín, las líneas de Superheroes tratan sobre el valor real que poseen las personas pequeñas frente a los que, sobre el papel, tienen el poder en la sociedad. La voz de Danny O'Donoghue hace un llamamiento a admirar la modestia con la que los luchadores del día a día mejoran el mundo, y a apreciar el esfuerzo de los padres y madres trabajadores que se enfrentan al trabajo y a los contratiempos así como de quienes viven en las zonas más castigadas por la pobreza.
It's Not Right For You nos invita a seguir nuestro propio instinto a la hora de distinguir entre lo que es moralmente aceptable y lo que no, para más pronto que tarde levantarse contra los atropellos y abusos del orden actual y cambiar aquello que choca con el espíritu de justicia que defiende la banda. Esta idea continua en The Energy Never Dies, un track que nos anima a hacer grandes cosas y cambiar la historia para, al menos en los libros, no morir nunca.
El trabajo de The Script da un giro muy interesante desde el punto de vista musical con los temas Never Seen Anything 'Quite Like You' y Paint The Town Green, donde adoptan ritmos propios de las danzas tradicionales irlandesas, en un guiño a las raíces culturales de su lugar de procedencia.
Porque volver a las raíces, de su trabajo y de su hogar, es lo que han hecho The Script en su último disco. Un CD comprometido con la actualidad que, sin embargo, no dejar de anteponer el romanticismo como catalizador para trasladar su idea de un mundo mejor, más justo y mejor liderado.
No Good In Goodbye https://youtu.be/ho9xM9n2USA
Never Seen Anything 'Quite Like You' https://youtu.be/Z7bie5qQuIE