sábado, 12 de septiembre de 2015

James Blunt / Moon Landing

2013, Custard/Atlantic

6.0

No es reprochable mantener una receta propia cuando hasta día de hoy el resultado ha sido siempre exitoso. Ese planteamiento es el que debió seguir el británico James Blunt al editar su Moon Landing publicado en 2013. El cantante no abandona su característico estilo íntimo siempre acompañado de piano y, muestra de ello es Face The Sun, la apertura del disco. El corte narra la dolorosa historia del adios dado a un gran amor como paso necesario para encontrar a otro mayor, que nos complete del todo como personas. Sin duda un duro sendero pero de meta gratificante.
El trabajo continua con un punto ya clave en la discografía de James Blunt como es Satellites. En una sorprendente progresión, cada vez más marchosa y atractiva para el contoneo, encontramos una crítica a las nuevas formas de comunicación. Blunt nos pide que dejemos el móvil y bailemos con las personas que nos rodean, ya que esa es la verdadera realidad y no la falsa aumentada que se esconde tras las luminosas pantallas.
En Bonfire Heart salta la vena de cantautor británico que cuenta, de forma en exceso melosa, la busqueda de la llama romántica que caliente nuestras almas en un mundo cada vez más frío. Es un corte que compagina bien con Heart To Heart, siguiente tema que cuenta con la colaboración de Dido , y donde se nos llama a abrirnos y mostrar nuestro verdadero yo a los demás. Es necesario hoy día y más que nunca despojarnos de una vez de nuestras máscaras y conocernos tal como somos.
Tras un comienzo alabable para el LP llegamos por desgracia a un batacazo creativo de la proporción de Miss America (así se titula la canción, por cierto). Un aburrido arreglo con pretensiones de protesta política que se queda tan solo en melodía vagamente evocadora del sonido de Sir Elton John en uno de sus peores días.
El avión súbitamente entra en caída libre y tratamos de retomar el control del vuelo sin éxito en The Only One. Turbulencias en este midtempo donde el cantante se autoinculpa de sus errores pasados en el amor con una total falta de originalidad en la estructura musical. Tan solo se salva una interesante combinación de ligeros samples al fondo que aportan algo de aire a los 3 minutos 43 segundos que dura este pecado.
Sun On Sunday llega por fin como muestra de la destreza de Blunt como compositor. Pasado el mal trago de los tracks anteriores querré creer que el artista ha tratado de hacer un juego de contrastes que espero no se vuelva a repetir.
Sun On Sunday es, como digo, claro ejemplo de como el mensaje de The Only One podía transmitirse con mucha mayor credibilidad. Aquí el cantante ve la luz en su media naranja y le hace saber que él y ella pueden ser uno y que, arrepentido del pasado está decidido a darlo todo por ella. Así si.
En Bones por alguna razón a nuestro protagonista le surge la envidia del éxito y experimenta en su propio estudio. Como resultado un detestable sonido al más puro estilo de Maroon 5 queriendo ser más comerciales que ellos mismos. Poco más que súbitas paradas de ritmo y machacante guitarreo.
Always Hate Me hace hincapié en el arrepentimiento, y a través de su melodía y letras podemos imaginar a James Blunt fustigándonse mientrs piensa, lamentándose, "estúpido, estúpido, estúpido". No parece que vaya a perdonarse el haber desaprovechado la oportunidad de mantener a aquella chica que acabó abandonándolo y que ahora pasea de la mano de otro.
Llegamos al ocaso de Moon Landing con Postcards y Blue On Blue. El primero es una dedicatoria a la eventual hija que algún día espera tener. Un James que, primero melancólico y súbitamente optimista, se preocupa por la idea de la paternidad pero tampoco puede esperar a disfrutar de la sonrisa de su pequeña. Finalmente en el corte que cierra al disco encontramos la perfecta despedida. Una balada propia de flores en la mano e interpretación bajo la ventana de la amada. El artista entona pura poesía elegante tan propia de un inglés como él, un verdadero caballero galán que, sin embargo, no ha inventado nada nuevo aquí.
Un recorrido de 40 minutos guitarra en mano y al lado de un piano. El cantante no abandona su estilo: mantiene la madurez de sus primigenias letras pero carece de originalidad en comparación con sus otros trabajos. Y es que aunque la producción no sea perfecta más allá del tema Satellites, es un disco digno de, al menos, ser escuchado.

 

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