lunes, 16 de mayo de 2016

Beach House / Beach House

(2006, Carpark Records)
(gen: rock)

8.2

El debut de Beach House no parece real, tangible. Si te adentras en este LP del dúo norteamericano creerás estar oyendo una psicofonía, una grabación perdida en el sótano del tiempo: la voz de Victoria Legrand suena ahogada por los mantos de sonido reproducidos por Alex Scally que se acumulan como capas de polvo a través de la historia. Sientes que te adentras en un conocimiento prohibido, trascendental y extraviado en el transcurso de las décadas. Y es que no hay nada más antiguo en el mundo que lo que encontrarás cuando prestes atención al mensaje de este pasaje de nueve canciones y 36 minutos y medio: las imágenes cantadas en Tokyo Witch hablan de la muerte como ese espía en el que no reparamos pero que nuestro inconsciente mantiene vigilado por el rabillo del ojo, mientras que en la emocionalmente rota Auburn And Ivory nuestra amada Legrand nos canta sobre el momento en el que la vida se vuelve incurablemente tóxica y valoramos tomar "esa" nuestra última decisión que (erróneamente) creemos la única solución. Sí, Beach House es un álbum muy relacionado con la muerte, y lo hace con la atmósfera perfecta de distancia y agridulces melodías pomposas pero de trasfondo atormentado, como la sonrisa de quien está al borde del llanto. No son muertes naturales las que se estudian aquí, son despedidas en las que faltan aún asuntos por resolver y experiencias que vivir. De eso habla la celestial Master Of None. Con la composición más elegante, fluida y animada del disco, Master Of None es la condena al aburrimiento y a la monotonía, un corte que nos pide gritando que probemos cosas, que hagamos cosas, que veamos y oigamos y sintamos cosas constantemente para dar ese toque de color que falta cuando las horas vacías convierten nuestra biografía en una película en blanco y negro. Esa es la lección de este "Beach House", una que conviene apuntar, estudiar y no olvidar nunca.

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