jueves, 5 de mayo de 2016

Pink Floyd / The Wall

(1979, EMI/Columbia)
(gen: rock)

10

Uno de los discos más influyentes de la historia, obra de una de las bandas de rock progresivo más influyentes de la historia. The Wall hace a uno preguntarse si es posible que en 1979 los de Roger Waters pudiesen ver el futuro, adelantarse en sus letras a la alienación del individuo que ya por aquellos tiempos parecía inevitable. Las historias que segmento a segmento componen esta ópera bien podrían ser el blog de un joven de pleno siglo XXI: confusión, soledad, disgusto político, aversión al estado de la sociedad, perversión de los gustos, hastío por todo. The Wall lo es todo, es la selva de pensamientos que recorre el cerebro de su narrador desde la primera ojeada a su habitación por la mañana hasta la última visión antes de apagar la lámpara de la mesita de noche. El análisis de cada mínimo detalle del pensamiento es tan perfecto en este titán de una hora y casi media que más que oir este LP uno se lo pone, se viste con él, lo devora, lo es, lo siente y sobretodo lo entiende, empatiza con quien escribió sus letras y dispuso sus acordes. Las tres partes de Another Brick In The Wall son el grito de rebeldía preadolescente contra el mundo adulto que se viste de perfecto y oculta sus inocultables vicios, Goodbye Cruel World es el breve pasaje en el que perdemos toda esperanza, y Vera es la perfecta representación ayer y hoy de lo absurdo y breve de los momentos que nos venden como importantes. Mother es la inseguridad a la que nos arrastran los cánones, los libros, la historia, los medios y nuestros enemigos mejor camuflados, mientras que Don't Leave Me Now es la fugacidad de lo importante y lo irremediablemente fácil que es perder lo amado. The Wall lo es todo porque en él está la vida entera, la vida perra que era moderna hace casi cuarenta años y que sigue siendo moderna hoy mismo en 2016, y que por moderna es sucia, difícil, injusta y retorcidamente bella de algún modo.

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