sábado, 9 de julio de 2016

Alphaville / Forever Young

(1984, Warner/Atlantic)
(gen: rock)

8.1

Entre algodones, así tenían a los oídos de su público los grandes del New Wave de los 80. La delicadeza, la suavidad de las texturas y la elegancia del sonido de esta corriente, que introducía a los novedosos sintetizadores como una parte más de su ADN, no se han visto superadas posteriormente por ningún otro género musical. Y aunque las estructuras a veces pecaban de simpleza y las letras erraban en un camino sinuoso entre lo sin sentido y lo melos, de vez en cuando aparecían grupos como Alphaville, que despachando un LP tan sedoso como este gran Forever Young, hacían las delicias de los amantes de las letras minimalistas que, sin hacer hervir los cerebros en reflexiones profundas, evocaban escenas con la misma maestría que los grandes poetas escritos de la historia.
La banda de origen alemán estaba (y está, pues sigue en activo) encabezada por el cantante Marian Gold y, en su Forever Young presentaba grandes himnos imborrables de la mente colectiva como el corte titulado igual que el disco, "Forever Young", una angelical oda synthpop a la arcadia feliz en la que el ser humano ha querido siempre convertir al mundo, un lugar sin guerras, donde la vida es para siempre y la vida no se diferencia del paraíso que nos han vendido las religiones. En cierto modo es una invitación a no menospreciar Esos Pequeños Momentos en los que llegamos a flotar sobre nuestra particular y efímera pero intensa parcela de felicidad suprema. La divertida "Big In Japan" es una irreverente sátira de la fama y la exaltación de las nuevas estrellas, mientras que "Sounds Like A Melody" juega con la tensión en los ritmos para definir los altibajos del amor en lo que es una de las baladas más extrañas (y bellas) de la historia del rock, y una de las más infravaloradas también, por supuesto.


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