miércoles, 14 de octubre de 2015

Foster The People / Torches

2011, Startime/Columbia

9.5


La teoría de los fractales afirma que la realidad repite sus propios patrones a todas las escalas. A nivel atómico, por ejemplo, los átomos flotan en el espacio de la misma forma que a nivel galáctico las estrellas nadan en las inmensas distancias del oscuro vacío. Las colonias de bacterias crecen y se expanden en simetría al modo en que los humanos extendemos nuestras ciudades en el horizonte, mientras que si estudiamos la línea del propio tiempo, siempre encontramos nuevas divisiones a medida que hacemos zoom en la escala: eras, milenios, siglos, años, meses, días, horas, minutos, segundos...
Si aplicamos la teoría de los fractales al análisis de los problemas humanos, éstos se ven compuesto por inquietudes que a menor medida implican nuevos quebraderos de cabeza que a su vez conllevan infinitos planteamientos mentales... Es algo que podríamos definir como "La Dificultad de la Vida", la cual, a diferencia del nivel en los videojuegos, no podemos programar en fácil, sino que nos viene dada de nacimiento en modo experto si, en el peor de los casos, no nacemos rodeados de las facilidades con las que se ven bendecidos unos pocos afortunados.
Aplicando tales principios al estudio de la existencia humana, la banda norteamericana Foster The People editó en 2011 Torches para reflejar los ilimitados recovecos de la lucha humana, cuya complicación se ve elevada al cubo en la sociedad del decadente siglo XXI (resumida en Helena Beat, apertura del LP). Todo el álbum esta embadurnado en una sensación de viaje psicotrópico (DROGAS) que lo cataloga como neopsicodelia. A medida que chocamos de frente con sus larguísimas estrofas somos conscientes de que la droga en cuestión no es más que la confusión que nos provoca la realidad. Torches enfoca un sinfín de conceptos, desde lo ridículo de las tendencias en la conocida Call It What You Want hasta la injusticia del capitalismo en Life On The Nickel. Hay cabida para la creciente pérdida de estabilidad mental a la que nos aboca, cada vez desde edades más tempranas, la desquiciante vida en la dramática e irónicamente divertida Pumped Up Kicks; mientras que no olvidamos el papel calmante del amor en la íntima pero acelerada Miss You o en la idílica I Would Do Anything For You.

El papel de la banda liderada por Mark Foster no es, realmente, deprimirnos de cara al mundo, sino más bien hacernos conscientes de que con la actitud adecuada, podremos enfrentarnos a él y, por qué no, salir victoriosos. La sabática Waste es una invitación a tomarnos nuestro tiempo y buscar la forma de ser que realmente nos llene y con la que nos veamos colmados de seguridad, la frenética Color On The Walls nos asegura que por rápido que corran nuestros competidores, lo más seguro es que nosotros podamos llegar a ir un paso por delante de ellos, y finalmente la sublime Houdini se convierte en el empujón definitivo para llegar a destacar en aquello que nos apasiona: la llama que prende la mecha de nuestro potencial y la idea de que quien no lo intenta, no gana seguro.

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