martes, 20 de octubre de 2015

The xx / Coexist

2012, Young Turks

6.1


El caso de The xx es bastante curioso: ¿qué tienen en mente Romy, Oliver y Jamie cuando editan sus trabajos? ¿Crear música de baile? ¿Jugar con las fluctuaciones rítmicas para conseguir un dance, casi ambient, que incite a menearse con elegancia pero sin desmelenarse? ¿O a lo mejor pretenden asombrarnos con su tensa y distante reflexión sobre el amor de dos personas que, como rectas paralelas, discurren juntas pero nunca se unen? En el caso de Coexist, descartamos la idea, por mínima que sea, de arrancarse al contoneo de la mano de sus acordes. En las letras debe estar la clave: "All I have, I will give to you, and at times when no one wants to, I will give you me, And we'll be, Us". Extraídas de Our Song, el último corte del LP, son frases que se pierden como gotas en la lluvia en el resto del tracklist: conceptualmente Coexist sigue la estela de xx (el álbum debut de la banda), es decir, imaginemos una escena donde las caricias y los juegos de calentamiento no llegan a consumar el acto... Esa sensación templada de inminente satisfacción que nunca llega es la que recogen a lo largo del título. Un constante vaivén de atrevimiento y miedo por parte de los dos protagonistas, él y ella. Unfold, Chained, juegan con la idea de la contención, pero voilá! la clave está en Try: ¿estábamos hablando de una ruptura todo este tiempo? ¿No son ganas de que pase lo que nunca ha pasado sino de repetir lo que ya no pasa? Reunion podría ser la prueba definitiva, o quizás Sunset ("I saw you again, it felt like we had never met"). En cualquier caso, la certeza es que esté pasando lo que esté pasando en Coexist, no es un buen trago para una o ambas partes: dudas en Missing, resignación en Tides, castigo de los recuerdos en Swept Away.

Coexist, amigos, no es más que un intento por repetir xx. Son 38 minutos de nuevos temas que, monótonamente, suenan exactamente igual los unos a los otros, y a diferencia del genial disco anterior de estos londinenses, no hay momentos álgidos a destacar ni una mayor destreza lírica que en el resto del trabajo de la banda. Por no hablar de la distancia estelar en términos de calidad entre títulos como este Coexist y, por ejemplo, el debut en solitario de Jamie (In Colour, 2015). Pese a toda esta aparente mediocridad no nos encontramos ante un disco directamente merecedor de la papelera. Es cierto que estos 11 cortes no sobrevivirán al paso del tiempo, pero como banda sonora para la relajación difícilmente encontrarán rival que los supere en sofisticación.


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