viernes, 23 de octubre de 2015

Wild Nothing / Nocturne

2012, Captured Tracks

8.3

Nadie puede dudar de que la música ayuda en los momentos duros. Incluso cuando en las letras de las canciones se reflexiona sobre aquello mismo que ocupa nuestra mente, lo que podría parecer contraproducente al recordarnos la causa y consecuencia de nuestra infelicidad acaba convirtiendose en revelador, calmante y reparador. Wild Nothing es el pseudónimo artístico del músico estadounidense Jack Tatum, y Nocturne, su segundo álbum de estudio. Nocturne es poéticamente fácil de describir. Nocturne es la noche de insomnio a causa de la persona amada y no obtenida, una noche que se dilata en el calendario hacia el infinito. Siete, ocho o nueve horas de oscuridad bañadas por la luz de las estrellas que aporta al cielo negro ese tono azulado, denso, irónicamente claro frente a las nubes que recorren la mente de quien acompaña a esas jornadas con temas como la imaginativa Disappear Always, la evocadora e idealizadora Paradise o la llanamente perfecta Through The Grass, un tema irracionalmente bello sobre la capacidad del tiempo de volverse estático mientras imaginamos el escenario perfecto junto a esa persona.

El tema homónimo al disco, Nocturne, con sus acordes algo más animados, nos muestra a la completa disposición del amor pasado o del platónico futuro (que más da si hablamos de una ruptura o de una ambición cuando el sentimiento y su complejidad son el mismo). Al final, el propósito de este disco sobre quedadas con la luna en la que no pasamos ni un solo minuto en los brazos de Morfeo es ayudarnos a conciliar el sueño. No precisamente porque se trate de un trabajo aburrido, nada más lejos: sus melodías suenan como nanas en el tono justo en el que nuestro cerebro desconecta su lado consciente, a la vez que con su mantra la voz de Tatum inyecta en nuestro subconsciente las ganas de, mañana, levantarnos de la cama y luchar por nuestro... sueño.


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