viernes, 16 de octubre de 2015

Björk / Vulnicura

2015, One Little Indian

6.1


Tras escuchar el nuevo disco de Björk uno piensa en si debe ser difícil ser una artista vanguardista, solo comprendida por un segmento bastante reducido (sobre todo desde su álbum Medulla en adelante) del público. Siempre categorizada como un bicho raro dentro de la industria, amada por unos pocos e ignorada por la mayoría. En realidad, como todo artista que se precie, la islandesa no se ve afligida por el carácter marginal de su éxito, de ahí que de hecho en la última década sus trabajos hayan ido creciendo exponencialmente en complejidad y abstracción hasta el punto de no tener una lectura real más allá de la propia aleatoriedad.
Sin embargo, con Vulnicura el mensaje es claro. Asistimos al funeral del corazón de Björk tras la ruptura con su marido, el versátil artista plástico norteamericano Matthew Barney. La cantante se siente abandonada a su suerte en medio de la calle, con su hijo y sin ningún lugar (metafóricamente hablando) al que ir. Algo así como la mendicidad emocional ha llegado a su vida, y lo expresa de forma desgarradora en su nuevo álbum.
Stonemilker abre el LP como un consejo a seguir, y reza que debemos dar importancia solo a quien realmente nos devuelve el interés y la atención que vertemos en él. En el tema más radiable del disco, la tensa Lionsong, Bjork avanza niveles en el proceso de la ruptura dando por sentado que ya no hay nada que hacer a ese respecto, sin embargo el océano de sentimientos contrapuestos le crea un colosal conflicto interno que no sabe combatir. Lionsong es, en realidad, una petición de ayuda, y dan ganas de dar un abrazo a la cantante en este punto para transmitirle nuestro apoyo.
Paso de puntillas por History Of Touches por ser uno de esos temas de Björk tras los que parece haber una cierta necesidad de relleno, vistos un contenido lírico fácilmente repartible entre otros cortes del disco y una rebuscada estructura melódica de electrónica confusión que, a mi entender, no guarda relación con lo cantado (en concreto un repaso a todas las caricias, besos y polvos de la pareja, a modo de "con lo que tu y yo hemos sido").
El denso e incómodo Family parece más bien un intento por dar pena en el juicio por la custodia del hijo, sin embargo la tensión se relaja en la halloweenesca Notget, un inteligente tema sobre la trascendencia espiritual del amor. Sin duda más referencias al profundo impacto que la ruptura ha tenido en el corazón de la creadora de Homogenic, uno de los mejores discos de electrónica de los 90.
El emotivo corte Black Lake es el punto más doloroso de todo Vulnicura: se puede notar a flor de piel el sentimiento casi fúnebre que recorre a Björk, cuya voz se alza profesionalmente clara como no lo hace en ningún otro momento del trabajo. Instrumentalmente una pieza genial, siempre subrayada por cuerda y con ocasionales puntualizaciones electrónicas.
La (a falta de un adjetivo mejor, por su sonido inicial, ¿medieval?) Atom Dance juega el papel de arrastre ante el ex, no pidiendo abiertamente otra oportunidad, claro, pero insinuando de forma bastante evidente lo "divertido y cómodo de no estar solo". Finalmente recuperaremos la endereza en Mouth Mantra para continuar con nuestra vida en Quicksand, de forma triste y resignada pero sin perder nuestra esencia personal y mirando hacia adelante.
Vulnicura es como cualquier otro disco de Björk en cuanto a estructura: una verdadera ópera donde cada track es un acto. Una ópera personal. Muy personal. Demasiado personal. Abrasivamente personal, lo cual conlleva un grado de saturación que, si bien no es insalvable, es difícil de digerir.


Lionsong https://youtu.be/MWHpoJT3qK4

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