5.9
El norteamericano Jason Mraz es un tipo peculiar. Es el típico colega que no puede faltar en un grupo: optimista, inocente, buen amigo, humilde y apoyo moral. Como músico suena exactamente igual que como persona, y por eso muchas veces peca de bondadoso hasta el punto de aborrecer su perenne sonrisa. Su cuarto álbum de estudio, Love Is A Four Letter Word, es una monótona declaración de alegría y luminosidad frente a la vida y un canto a favor del amor. Ocurre sin embargo que míster felicidad a veces puede llegar a ser pedante (Freedom Song), y por eso esa entrega tan pasional al romance del que hace gala en la melosa The Woman I Love o la notable I Won't Give Up desemboque en una actitud tan cargante como la de Who's Thinking About You Now?.
5/6 es un corte con ligeras impresiones de jazz que, sin embargo, se desmarca como interesante trabajo lírico a la vez que brinda acordes diferentes a los del resto del álbum. Lástima que comparta tracklist con otros nombres como la hippieosa Everything Is Sound La La La o In Your Hands, donde el Jason Mraz amante roza ya el acoso. Su historial romántico tampoco dice mucho a su favor si tomamos como muestra el dueto con la cantante Inara George titulado Be Honest, donde encontramos a un artista que encaja las rupturas con muy mal perder. El sentimiento general de la canción es de pasivo-agresividad y línea a línea parece que intenta manipular emocionalmente a quien decide terminar una relación con él.
El cierre del álbum debió ser también el último track compuesto por el cantante que, ya cansado de tanto sinónimo floripondioso, no dedicó excesiva elaboración a su letra: The World As I See It es la mayor simpleza lírica, con diferencia, de toda la discografía del chico.
Jason Mraz trata de vendernos una obra muy inferior cualitativamente al resto de su ya de por sí sinuosa carrera, aunque sin embargo no lo hace con malicia. Su finalidad es loable: temas como 93 Million Miles, Frank D Fixer o Living In The Moment son concienzudos intentos por animar a su público en todas aquellas horas bajas que, unos mas y otros menos, todos vivimos, por desgracia, alguna vez.

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